lunes, 29 de octubre de 2012

SUPOSICIONES QUE MAREAN E IDEAS QUE PONEN EL EQUILIBRIO


SUPOSICIONES QUE MAREAN E IDEAS QUE PONEN EL EQUILIBRIO

JESUS JIMENEZ LABAN

Me parecen muy aleccionadoras las palabras del doctor Luis Bedoya Reyes que vuelve a hacer una aparición para fijar sus puntos de vista. 

Palabras más, palabras menos. Dice el ex Alcalde de Lima, ex ministro de estado y ex candidato a la presidencia de la República, que el hombre de estado decide entre opciones, a diferencia del técnico que sólo da consejos. Es el presidente el que escucha a todos y luego decide cuál opinión es la mejor y la ejecuta, la lleva a la práctica. 

De la lectura de sus declaraciones me queda claro que NO es muy saludable para el país estar suponiendo cosas sobre el futuro político del país. Y esto, en razón de que todo el mundo especula con el año 2016, 2021. Y de esas mismas declaraciones -publicadas con acierto en un medio local- queda claro que menudean en las cabezas de los comunicadores preguntas como éstas: ¿Será una mujer la próxima presidenta del Perú? ¿Habrá alguien -algún caballero- tras bambalinas que quiera dar el zarpazo en el 2016? ¿Es posible una reelección del actual mandatario? ¿Será la esposa del presidente la candidata del 2021?...En fin, preguntas que forman parte de las suposiciones y que no están hechas en bases a realidades porque, obviamente, nadie conoce el futuro.

También ilustrativo y tiene valor recordar la metamorfosis de un hombre -que lleva las riendas del Estado- que pasa de opositor a candidato y de candidato a gobernante. 

Conocida la posición política del doctor Bedoya, es uno de lo que piensa en la inconveniencia de una revocatoria de la Alcaldesa de Lima. Y no por una situación de migración desde la derecha a la izquierda -no simpatizo con esas denominaciones- sino por una cuestión práctica. 

Una revocatoria -en tiempos que el ciudadano pide orden en la comercializacion de alimentos, alto a los abusos de los transportistas y seguridad vecinal- nada peor que sacar a una autoridad de su puesto. El peor castigo, siguiendo al doctor Bedoya, es que el político no vuelve a ser elegido nunca más. Y punto.

Entonces, a la luz de estas ideas, que entiendo son respetadas y valoradas por la comunidad política, es bueno entender que fortalece siempre a un estadista o gobernante el aporte de soluciones de las diferentes canteras políticas porque de ellos saldrá una decisión personalísima de quienes toman las riendas del Estado. 

Queda claro que ningún proyecto -cosa que se aplica también en política- sale tal cual como se piensa, se diseña y se elabora. Que es posible que un gobernante quiera hacer cosas, pero depende también de las circunstancias que lo rodean y ese entorno debe ser asimilado para aterrizar en hechos concretos. 

Pero lo importante aquí en el Perú es avanzar en el restablecimiento del principio de autoridad -tal como se ha empezado a hacer-, en la igualdad ante la ley -sin distinciones de ningún tipo-, en la convergencia de intereses comunes entre el gobernante y la oposición. 

La política se hace desde abajo -dice un sociólogo reconocido- pero no se puede -según varios estudios- hacer política con la mentalidad del siglo XX (partir el país en dos) sino aliarse con el eslabón más bajo de la cadena del poder, que empieza con el municipio, con el dirigente comunal y con el hombre olvidado del campo, el único antídoto contra el debilitamiento de los partidos políticos, columna vertebral de una democracia. 

Con partidos políticos sólidos, con bases en en el núcleo del poder -ahí donde hay gente "pata al suelo"- se habrá sembrado la semillas contra cualquier aventura dictatorial o de eternización en el poder, tentaciones de las cuales debe alejarse el Perú. Pero no está en decirlo sino en hacer cosas para construir una democracia más sólida, con más verdades amargas por libertad de expresión y con más inclusión social sin proselitismos políticos. 

He ahí el reto: sinceridad del poder para ayudar a la gente pobre sin esperanza de retribución política. Que la ayuda llegue sin esperar votos a futuro a cambio...una utopía, para muchos, pero necesario, absolutamente necesario para ser un país democrático, libre e inclusivo.