jueves, 1 de noviembre de 2012

UN NUEVO NACIMIENTO DE LA LIBERTAD


UN NUEVO NACIMIENTO DE LA LIBERTAD

JESUS JIMENEZ LABAN

Lo más importante es preservar la unidad del país. Ser proactivo. Adelantarse a los hechos. No dejar que a uno lo sorprendan los riesgos, las crisis o las contingencias.

No es posible llegar a ninguna parte polarizando el Perú. Si no, no habría energía para vencer la pobreza, el nuevo nombre de la esclavitud. La verdadera libertad consiste en lograr esa unidad para que cada día más peruanos se desprendan de las garras de la pobreza y de la miseria.

Esta es la verdadera prioridad para evitar un desborde social. Dios nos libre. Poner en primer lugar lo que es primero. Jerarquizar las cosas. Poner cada una en su respectivo lugar. Ese es el mandato de los tiempos.

Si el Congreso no ayuda a alcanzar esta nueva libertad, la historia no registrará esta parte de nuestras vidas. Lo que falta, con el auxilio de los medios de comunicación, es hacer pedagogía de la ley. A más educación en la ley, habrá menos tentación.

Hay que hacer sinergia entre todas las fuerzas vivas y responsables para restablecer el principio de autoridad. Para ello, hay que entender que trabajar en equipo es más fructífero que trabajar cada uno por su cuenta, por separado. El momento pide unidad de la Nación.

No importa cómo sea física y sicológicamente el que dirija una Nación. Ambicioso, de cuna humilde, de contrastes, poco locuaz, bromista, solitario. No importa. Se le recordará como figura nacional por lo que haga para la unidad del país: los de arriba y los de abajo. 

Lo que importa siempre es que sea magnético, sensitivo y capaz de entender a la oposición, cuando no se entienda a sí misma. Nunca por no tener voluntad, por abandonar los objetivos o no tener buen corazón (tirano)

Lo que busca el Perú es un emancipador del atraso, del olvido de los que menos tienen. Un héroe moderno que se juegue por entero hasta dar a la gente su libertad financiera, empoderamiento para hacer su propio negocio y generar su propio empleo. Un constructor que tienda el puente entre la industria y el comercio exterior. 

En la soledad del poder en medio de una crisis galopante es cuando el gobernante encuentra la soluciones en los ojos de sus críticos, de sus enemigos y de sus amigos. 

El país ya no resiste más enfrentamientos. El éxito está en enseñar al pueblo que en los tiempos duros es cuando se usa la mejor destreza para dialogar, conciliar sin ánimo de vencedores ni vencidos. 

La política bien ejercida es el arte de lo posible. Es, en realidad, la maquinaria por la que todos alcanzamos los cambios que reclama el Perú desde lo más profundo de sus entrañas. Como bien apuntan, estudios académicos y publicaciones recientes, cada problema-país empieza, se domina y finaliza con consideraciones políticas. El conflicto y la política son como hermanos siameses, inseparables e interdependientes.

Es el arte de lo posible. Incluso para vencer a los violentos, lo más relevante es elegir a tres buenos generales para imponer la paz como en ocurrió en el pasado, según varias opiniones.

Más allá de ello, como en la guerra, lo que quiere el país en tiempos de paz es un estratega que dedique decenas de horas cada semana a crear empleos, generar producción para tener más ingresos, pagar deudas y detener la inmigración del campo a la ciudad para que no se ahonde el abismo social. Y para alcanzar este propósito no queda tiempo para divisiones y enfrentamientos.

Lo que viene es una agenda legislativa dura si se tiene en mente ejecutar la propuesta del Plan de Gobierno que asegure libertades y derechos. Tal vez, lo que viene es aseguramiento de principios políticos, negociar votos, balance de poder entre las bancadas y un puntapié a la corrupción dentro y fuera de la agenda del poder.

Como dice el estratega, "piensa en "ganar-ganar". No negocies en la vida con criterio de ganador y de perdedor, sino porque ambas partes estén contentas. Ganas tú y gana el otro"

No se podrá alcanzar estos propósitos con enmiendas constitucionales con fines electorales. Los presidentes -si no es así repasemos la historia- siempre han gobernado bajo una constante nube, pero lo relevante ha sido que lograron en cortos periodos civiles a lo largo de la República salir adelante con leyes en el gabinete y con encendidos debates en el Congreso.

Que pase a la historia un presidente demócrata por el que digan en el futuro: "nunca existió una época en que se hizo tanto en tan poco tiempo en favor de los pobres" y "nunca un país dependió tanto de las habilidades, energías gerenciales y el coraje del empresariado" para salir adelante. 

Hay que seguir empujando todos el coche para de manera visionaria de cara al mundo crear un mejor clima para las inversiones, dar leyes para interconectar el Perú (trenes, telecomunicaciones, puertos, aeropuertos etc.), un nuevo sistema impositivo acorde con la realidad y los nuevos cambios por venir y un impulso a las viviendas populares junto con el reforzamiento científico tecnológico de las universidades para generar riqueza a más velocidad. 

Un buen punto de partida sería el reclutamiento de talentos de las mejores empresas del mundo –asegurar una fuerte inversión en ello- para sembrar las semillas de la nueva empresa de cara al siglo XXI de manera que los jóvenes tengan una hoja de ruta para su creatividad y desarrollo futuros emprendimientos, reto en el cual ningún empresario puede ser mero espectador 

Nada de esto será posible si se confunde la visión con el lustro de un gobierno. La construcción del Perú moderno del siglo XXI es una continuidad de varios gobiernos. Y para ello se requiere dejar el pasado a un lado y convertir a los enemigos en aliados estratégicos. 

Como dice el buen político, si una persona es útil al país, poco importa si fue amigo o enemigo. El rencor, como se ha dicho, es pérdida de energía.

En una palabra se podría resumir lo antes escrito: reconciliación del país. Esto vale un Perú, en su costa, su sierra y su montaña, su riqueza, su prosperidad, los logros del presente y las esperanzas en el futuro. 

De manera que -siguiendo sesudos análisis políticos- gobernar en tiempos de polarización es dar una lección de paciencia sin exasperarse, de creatividad, estrategia y táctica sin perder el rumbo de la modernidad, lo único que puede asegurar al Perú un sitio en el siglo XXI 

Como dicen el nuevo liderazgo en sus clases de motivación valores: "Comienza con el final en la mente. Trae las ideas del futuro al presente y empieza el diseño y ejecución de tus proyectos".

"Afila la sierra, es decir, no te quedes en el pasado, impulsa tu propia auto-renovación. No te des por vencido, afila siempre los cuchillos. Entiende que el conocimiento se oxida si no le pones innovación como energía del cambio".