sábado, 9 de agosto de 2008

POR FALLA HUMANA

MEDIDAS PARA FRENAR CRISIS DE TRANSPORTE TERRESTRE
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Jesús Jiménez Labán
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La estadística sobre accidentes de tránsito es fatal. Con tantos muertos regados en las pistas, es natural que la sociedad esté sobrecogida y espantada. Cuatrocientos pasajeros han muerto tiñendo de sangre las carreteras del país. Mientras a nivel nacional se registra 4000 heridos, en todo Lima hay 28.000, sin contar los 10.000 atropellos en la capital.
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No menos importante es la indiferencia por la vida. Cuando alguien le pregunta a un pasajero por qué toma un vehículo de ruta, como lo muestran los videos y la realidad, responde con frases sorprendentes como éstas: “Estoy en manos de Dios” “Siempre viajo, nunca me pasa nada” “Es la necesidad, qué vamos a hacer”
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Desde distintos sectores, hay propuestas, soluciones e iniciativas. De todas ellas ayuda a esclarecer el panorama el consenso en que esta racha de accidentes se produce principalmente por falla humana. Todos están de acuerdo en que los transportistas se duermen en los buses, manejan sin descanso previo y no tienen capacitación en ninguna escuela pública y privada.
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Otro factor que se suma al primero es la debilidad de la autoridad a todo nivel. Desde el Congreso, no se legisla la cancelación enérgica de las licencias. En el Ministerio de Transportes, no se reglamenta lo que aprueba el Congreso y el personal de Carreteras no cumple a cabalidad su función. Y lo que es más grave, según el diagnostico de especialistas, algunos jueces acogen medidas de amparo que impide una sanción ejemplar contra los transportistas infractores como aquel que no tenía el Soat al día al momento del accidente.
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Tenemos un Plan de Tolerancia “0” que se limita a controlar frenos, llantas, espejos, luces de peligro, pero nada más. Nadie dice nada por la circulación de unidades de transporte que tienen 30 años de antigüedad en Lima y 35 años en provincias –en pésimo estado técnico- cuando en Colombia y Argentina el límite es solo de 10 años. La vigilancia policial sólo se centra en las bocas de acceso a Lima, descuidando el interior del país cuando debe implementarse un sistema de radares y en las estaciones de pesaje y de peaje se debe aumentar la capacidad de coerción para evitar que los propietarios de las unidades violen la ley a vista y paciencia de todos.
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Los recursos que recauda la Dirección de Circulación Terrestre (permisos, papeletas, brevetes) no revierten en mejoras, pero sí sirven para financiar las operaciones del sector, según varias opiniones de expertos.
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Esto sin contactar las revisiones o inspecciones técnicas. Nadie dice nada por los buses camión, el cambio de dos ejes a cuatro ejes, cambio de timón y alargamiento de chasis, toda una rareza en el continente porque estas anomalías, según hemos visto, sólo presentan Perú y Bolivia. Hasta los asientos de la cabina del chofer están mal dispuestos, a tal punto que cada hombre de volante maneja con las uñas de los pies.
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De todos estos aportes, a mi modo de ver el más relevante viene de la Universidad Georgia de Estados Unidos. Manuel Aguilar, un experto en medio ambiente, revela que la fuga de óxido de carbono dentro de los vehículos ocasiona conductas erráticas en los conductores. Dice Aguilar que un ambiente contaminado dentro de un vehículo, cosa probable dentro de los buses camión, por ejemplo, causa perdida de visión, pérdida de reflejos y somnolencia.
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Sin embargo, la solución al problema del transporte pasa también por la recuperación de la autoridad para poner en orden en las cosas e implementación tecnológica para monitorear la circulación de las unidades, tales como GPS, horas de turno, rutas claras, tickets computarizados, tacógrafos según una iniciativa de ley presentada en la Comisión de Transportes y que inexplicablemente se frustró para su debate en el pleno.
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En memoria de los miles de muertos en la última década por accidentes de carreteras, esto tiene que parar. “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado” es mandato constitucional de primerísimo nivel. Habrá que ver