jueves, 1 de abril de 2010

LA GRAN ESPERANZA DE LA AGRICULTURA NORTEÑA



NO LLORES POR MI OLMOS
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Jesus Jimenez Laban
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Olmos es la gran esperanza para miles de agricultores. Será la gran despensa alimentaria, ampliará la frontera agrícola e incorporará 34 mil hectáreas para nuevos cultivos. Estas tierras ya no serian para el arroz que salinizan la tierra y consumen mucha agua. Serian plantaciones de pimiento piquillo, espárragos, uvas y alcachofas
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En 1997, cuando se tomo la gran decisión, el gobierno de entonces aprobó la concesión del trasvase y entre 2003-2004 otro gobierno aprueba exonerar dicho trasvase del filtro del SNIP a través de la operación de una empresa brasilera (Odebrecht). De esta manera, se dieron por iniciados los trabajos para traer las aguas del río Huancabamba, incluyendo la perforación de la roca viva de la Cordillera de los Andes, un diseño de trasvase de 2 mil millones de m3 anuales a lo largo de 20 kilómetros.
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Pero, ¿cuál es el precio que Lambayeque pagara para ver realizado el sueño del trasvase? La obra cuesta 478 millones de dólares, deuda asumida por el gobierno regional y garantizada por el Ministerio de Economía. de los cuales el gobierno central ha pagado una cuota inicial de 77 millones. Lo que falta se pagara por partes (27 millones anuales) por espacio de 15 años para lo cual hay un fideicomiso con los ingresos del gobierno regional de Lambayeque, según estudios técnicos.
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Ahora bien, si las cosas se aclaran o se encuentra respuestas convincentes sobre la rentabilidad, viene en camino la irrigación de las tierras, la segunda etapa del proyecto, para lo cual hay que crear canales especiales con que irrigar las tierras. En un estudio solicitado por el gobierno a Nippon Koei, la consultora nipona, aparece una sobrevaloración en 52.9 millones de dólares en esta etapa del proyecto Olmos. Dicho de otro modo, mientras la consultora estima el proyecto en 132.1 millones, el consorcio brasilero señala que el proyecto demandara 185 millones.
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Para el gobierno regional de Lambayeque, que ha saltado hasta el techo tal luego se entero de los resultados del estudio hecho por japoneses, no son creíbles esas cifras. Pero éstas sí tienen importancia para la ministra de economía Mercedes Araoz, quien sobre el tema ha afirmado que es viable para la empresa privada pero no para el interés público.
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Sobre el particular, hay sólo dos salidas. O se hace por la vía de concesiones por licitación pública. O se hace por la iniciativa privada, tal como lo propone el consorcio brasilero. Aquí el Estado no cuenta para nada porque no tiene los 180 millones que vale irrigar toda la superficie. De igual modo, el Estado no puede avalar nada por lo que se sugiere eliminar la clausulas de renegociación del contrato para no causar perjuicio económico al fisco. Si es tan bueno (el contrato) ¿para qué renegociar?, se preguntan muchos.
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El agua que viene de la cordillera -a través de la perforación hecha- no alcanzará para todas las hectáreas. Si el túnel fue diseñado para soportar un trasvase de 2 mil millones de m3, lo que se va a trasvasar será sólo 400 millones de m4, es decir, el flujo de agua será mucho menor que el previsto. Además de la insostenibilidad del tema financiero, los estudios técnicos son información suficiente para que la ministra pueda afirmar que habrá poco agua que impediría las venta de tierras para la actividad de agro-exportación. Interesados en estas tierras –valorizadas entre 4 mil y 8 mil dólares/ha- suman 100 inversionistas entre ellos chilenos, chinos, brasileros.
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Como es de suponer, el proyecto bandera de toda una región, corre el riesgo de quedar a medio hacer, lo cual ha enardecido los ánimos de los lambayecanos, ha remecido las bancadas multipartidarias y dividido al gabinete. Se ha llegado a hablar de la renuncia de la ministra quien dice que no se opone al proyecto sino que busca simplemente la viabilidad del mismo. Pero es clara al afirmar que “incorpora demasiados riesgos que aumentan la contingencia del Estado”.
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Si la irrigación no fuera viable –esperamos que sí lo sea por el bien de miles de familias- las aguas del Huancabamba irían a parar al Océano Pacifico y quienes pagaríamos los platos rotos somos nosotros, es decir, 27 millones anuales por espacio de 15 años. El proyecto más emblemático de Lambayeque quedaría en suspenso porque las aguas no llegarían a las tierras, lo cual sería un monumento a la improvisación y la ineficiencia.