sábado, 3 de abril de 2010

EL FOCO DE LOS AGENTES DE INMIGRACION



EL FOCO DE LOS AGENTES DE INMIGRACION Y LOS INDOCUMENTADOS
Jesus Jimenez Laban
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Las redadas contra inmigrantes por parte de agentes federales constituyen un escenario que amerita ser visto de otra forma. Hay que recordar que son 12 millones de inmigrantes, muchos de ellos latinos, quienes están expuestos a estos operativos que se realizan en los trenes, los campos deportivos y cuanto lugar frecuenten los indocumentados, personas que no puede vivir en paz porque tienen familia, hijos y están al margen de la ley.
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En teoría, siguiendo lo que indica el Presidente de Estados Unidos Barack Obama, la prioridad de las agencia de inmigración es enfocarse sobre los indocumentados con antecedentes penales. Lejos de hacer operaciones inteligentes –es decir informarse bien de esos antecedentes- en la práctica las redadas son un fenómeno creciente y ocurren en las estaciones de trenes, en los campos de futbol y en los lugares más frecuentados por peruanos.
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Pese a todo, las deportaciones continúan. Hay gente que es también arrestada y deportada por casos de asilo político. Y es que esto pasa cuando las autoridades rechazan el expediente por falta de pruebas consistentes, pero no está bien que teniendo orden de deportación, no haga caso el notificado, se comenta en fuentes familiarizadas con la situación. No son argumentos convincentes alegar que uno se mantiene en el país con el deseo de dar mejor vida a sus hijos o es casado (a) con un residente legal porque ello no beneficia. El final es que la madre e hijos son deportados en un vuelo comercial.
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Como se sabe, a diferencia de los numerosos inmigrantes mexicanos y de Americana Central para quienes se fleta un avión en vuelo chárter, los peruanos abordan naves de American Airlines.
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En el caso de los indocumentados, ya no hay distinción entre uno y otro caso, todos tienen un mismo tratamiento colectivo, vale decir, la redada, la reclusión y la deportación. Quizás, el término deportación, por su naturaleza aflictiva e infamante, la más elevada en la escala de las penas políticas, no sea el más adecuado. Con más propiedad, la palabra que parece se acomoda a esa circunstancia es expulsión , disposición para que cualquier extranjero salga inmediatamente del territorio. Sea como fuere, en la práctica el ser deportado o expulsado significa ser conducido como un delincuente común a los centros de reclusión –uno para casos leves y otro para casos graves-.
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Los indocumentados, una vez detenidos, son llevados a centros de prisión de bajo riesgo. Según las mismas fuentes, tiene que haber una orden de deportación para que el indocumentado abandone el país o que la misma persona detenida pida llenar un formulario en la que solicita de manera voluntaria su partida. En realidad lo que busca el indocumentado es poner fin a su desesperante estado encarcelamiento.
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Fuentes del Consulado del Peru en Miami reportan 20 peruanos en prisión temporal, en Pompano Beach, a 40 kilómetros al norte de Miami. Quienes la conocen refieren que es una casa para gente sin antecedentes, pero regulada por la autoridades de inmigración. Dicha representación diplomática sabe que este es un amargo momento que marca sus vidas. La prioridad es darle al detenido un teléfono para comunicación con sus familiares. Hay una cuenta para detenidos que los familiares deben conocer a fin de que no pagar 5 dólares por una llamada de 3 minutos. La comunicación debe ser abonada en esa cuenta.
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A veces se queda el detenido (a) 24 semanas, 6 menes. Las condiciones de estos centros son menos drásticos que en la prisión, como Krome, un centro para indocumentados con antecedentes penales. Se comenta que el tiempo de confinamiento afecta fisca y emocionalmente a los prisioneros. Pierden peso, sufren depresión, pero aun así libran sin resultados la última batalla en busca de un perdón del juez.