lunes, 11 de junio de 2012

SIN EDUCACION SUPERIOR NO HAY FUTURO


SIN EDUCACION SUPERIOR NO HAY FUTURO NI MENOS ERRORES
JESUS JIMENEZ LABAN

Hasta hace poco la universidad era, en cierto modo, criticada porque no había producido nunca un premio Nobel. Pues bien, escuché decir a venerables académicos, ese panorama cambia con la premiación con el premio Nobel de Literatura del laureado escritor Mario Vargas Llosa, ex alumno de San Marcos, lo cual hay que capitalizar. Y ese ejemplo debe estar en la mente de todos.
Ahora, la doble cuestión es dónde estudiar y cómo encontrar las oportunidades Hasta hace poco se decía que hay que mirar afuera, pero en un momento de crisis, muchos jóvenes no saben qué decidir o cómo forjarse un futuro mejor. ¿O hay que arriesgar pase lo que pase?
Claro que las preguntas "son cuánto cuesta esto, dónde voy a vivir, cómo convalido mis estudios en una unversidad extranjera y cómo consigo la visa si hay poco dinero para acreditar solvencia ante el Consulado". Pero creo que hay que arriesgar. Los muchachos de hoy tienen que tomar contacto con otros mundos, aprender y practicar o trabajar en empresas top. Muchos aprenden, vuelven con nuevas ideas y crean sus propios negocios. Pero la clave está en saber ser diferentes. Steve Jobs ya lo dijo: "sé tú, no hagas lo que otro ha hecho, no pierdas el tiempo imitando".
De manera que no basta tener buenas notas, ser el alumno más sobresaliente en clase o tener las mejores teorías en la cabeza. Por eso, nunca hay que robotizar a los jóvenes, dejemos que ellos den rienda suelta a su creatividad.
Por la mañana llevé a mis alumnos al set para que conocieran las ventajas de estudiar y entrenarse en el extranjero a fin de que sean más competitivos, más eficientes y más empleables. Quien les dio la bienvenida, una periodista de Europress, especializada en marketing, los invitó a vivir y estudiar en Europa en plena crisis.
Aunque todos sabemos cómo está la situación, ella ni siquiera se inmutó y es que la resiliencia es eso, sacar ventajas de la adversidad, capitalizar la crisis y ser siempre positivo. Lejos de lamentarse la especialista hizo notar las grandes empresas de su país que triunfan en el exterior, las universidades repletas -aun en crisis- de alumnos en Europa, los restaurants repletos de comensales y los cines y teatros concurridos con largas filas que doblan las manzanas. ¿Cual crisis?, se preguntó.
Bueno, hacía su trabajo, pero me quedó una cosa de todo ello. Si los profesionales no hacen estudios superiores, realizan sus prácticas y entrenamientos en el tiempo oportuno, corren el riesgo de equivocarse cada vez con más frecuencia en perjuicio de sus empleadores, clientes o usuarios. Se citó que se equivocan con frecuencia por falta de entrenamiento previo abogados, médicos, enfermeras, contadores, gestores financieros, ingenieros de sistemas, entre otros profesionales.
Esto podría verse como normal en muchos casos, pero se ha creado así ahora el imperativo de cubrir contrarreloj esa necesidad en algunas escuelas de negocios.
Esto me trae a la memoria un estudio profundo sobre "Risk Intelligence", que es precisamente el titulo del libro de Dylan Evans quien nos recuerda que el hombre tiene tendencia peligrosa a confiarse demasiado o ser muy poco confiado en sus estimaciones y por eso mete la pata, comete errores comunes. Y más aun en las profesiones.
Claro, no hay siempre aciertos seguros. La obra revela que hay dificultades con los profesionales. Para saber si el abogado confió en el testigo indicado, el corredor de bolsa acertó en compra o no acciones; para saber con certeza los médicos si una costilla está rota, si ese tumor es maligno o no, si el cóctel de medicamentos va a surtir efecto en el cuerpo del paciente o si éste puede sobrevivir a una operación quirúrgica.
Sin educación superior y sin desarrollo de habilidades y capacidades no hay futuro. Sin educación superior, habrá más errores en los gobiernos y las empresas. Y esto tiene que solucionarse a tiempo. El tiempo, como en el pasado, sigue siendo oro y el conocimiento a destiempo es nada.
Vistas así las cosas, la gente debe aprender en los escenarios reales con profesores que les cuenten lo que hacen en sus empresas o prácticas profesionales para luego ser más empleables que los demás, dicen algunos. Pero hay una realidad que no queremos ver, especialmente los jóvenes. Si no tienen maestría o doctorado no podrán diferenciarse del montón y los errores serán peores y costarán más. Es imporante contratar a especialistas y no a los "sabelotodo". Los altos ejecutivos contratan ahora a los doctores. Ya no está de moda rotar a la gente cada dos años sino más bien que profundice en la división de su negocio. Y la cosa es simple: se necesita gente con conocimiento profundo de las cosas.
A mi modo de ver, existen tres tipos de pasaportes para alcanzar esta vision.
1.- Aprender a conocer, es decir, no perder el tren de los avances de la ciencia y la tecnología.
2.- Aprender a hacer –no salir de la universidad para no volver mas, se requiere mas bien ser competitivo desarrollando nuevas herramientas de defensa y aprender a trabajar en equipo.
3.- Por ultimo, aprender a ser diferente, original, autentico.
De manera que los jóvenes, tienen la decisión: o ser más de lo mismo sin salir de las fronteras o tener un futuro con sueños realizadas más allá de sus fronteras y volver...con conocimiento nuevo, la información con la experiencia.