sábado, 19 de junio de 2010

Con la mirada puesta en el sistema pena


MAGISTRADOS SE REUNEN EN CUMBRE PARA COMBATIR IMPUNIDAD

JESUS JIMENEZ LABAN

Cuando alguien escucha hablar del sistema penitenciario, por obvias razones no cabe duda que ve lejano el tema. Y es que, como ocurre con muchos, es totalmente ajeno a esa terrible realidad que sufren miles de presos en las cárceles. A decir verdad, no debería haber indiferencia social respecto de lo que viene ocurriendo en el Perú y en países vecinos como Argentina, Bolivia, Ecuador y Colombia.

Por eso, cuando un extraño a esta cuestión escucha a jueces y fiscales hablar sobre el tema, su primera visión es la de un sistema penitenciario envuelto en una pesadilla de locos. A juzgar por las brillantes ponencias de magistrados locales y extranjeros, no existe una coordinación entre la persecución del delito, el proceso penal, la expedición de la sentencia y la ejecución de la misma.

En su diagnóstico –siguiendo a los mismos magistrados- no existe una visión sistémica –Poder Judicial y Ministerio Público- que permita a los operadores de justicia trabajar en su campo y tener un sentido de totalidad. Esto explica por qué la actividad fiscal y jurisdiccional se diluye en una realidad que no los ayuda a tener coherencia con una realidad como la arriba señalada para lo cual es urgente la capacitacion especializada que alcance a jueces, fiscales, especialistas, asistentes sociales, sicólogos, administrativos.

Una delegación de jueces y fiscales, que se dio cita hace poco en Lima en el seminario internacional “Ejecución Penal, desafíos del sistema garantista”, presentó sus valiosos aportes a la Corte Suprema, la Fiscalía de la Nación y la Defensoría del Pueblo. En sus exposiciones Alan Zakraksek, magistrado de Francia, detalló situaciones desde cómo se activa la justicia francesa tan luego se produce un hurto -detención, notificación, comparecencia-, pasando por los puntos a tener en cuenta antes de asumir una causa –competencia, sentencia firme, prescripción- hasta los mecanismos de conversión de penas, tales como la libertad condicional, vigilancia electrónica, multa y trabajos externos para aliviar el problema de congestión carcelaria, todo lo cual está a cargo de jueces de ejecución penal.

En Francia, siguiendo a Oliver Couvignou, Magistrado de Francia, es un delito no cumplir –horarios o reglas de conducta- en cualquiera de estos beneficios penitenciarios. Llamó la atención, entre los asistentes, conocer que en el país galo los cargos se alternan entre jueces y fiscales sin ningún problema.

Junto a los franceses, estuvieron magistrados de países vecinos que contaron de manera descarnada, sincera y realista la problemática penitenciaria. El espantoso escenario de las cárceles de Bolivia y los esfuerzos por adecuar la legislación penal y penitenciaria a la nueva Constitución Política boliviana. Del mismo modo, el alto nivel de impunidad del delito en Colombia, el hacinamiento de presos y escaso número de penales. No estuvo ausente la violencia intra-carcelaria –muere 1 preso cada 3 días- en el sistema penitenciario de Argentina, incluyendo violaciones y torturas y problemas graves derivadas del traslado de presos, recreo, paseo por patios. Tal situación, que impactó en el auditorio, ha motivado el surgimiento de Habeas Corpus Colectivos para corregir la situación.

Es una buena señal que esto haya ocurrido en Lima donde el problema carcelario es inquietante. Cabe felicitar a la Oficina de Cooperación Francesa para los Países Andinos, cuya iniciativa tuvo éxito entre las autoridades de la Federación Iberoamericana del Ombudsman, del Poder Judicial y el Ministerio Público, y la Defensoría del Pueblo que defienden el respeto de los derechos fundamentales de los privados de libertad en un Estado democrático, cuyos máximo exponentes tuvieron participación plena en el evento.

A mi modo de ver, las lecciones dejadas por la misión de expertos contribuirá a enriquecer las decisiones para el desarrollo del perfil de los futuros jueces de ejecución penal o penitenciaria, así como sus competencias, el desarrollo de sus habilidades en especializaciones próximas y su capacidad de organización para hacer realidad su visión con la mirada puesta en el justiciable y en el cumplimiento de las penas.