miércoles, 4 de julio de 2012

AUN EN EL MOMENTO MAS DOLOROSO, LA UNION POR EL PERU


AUN EN EL MOMENTO MAS DOLOROSO, LA UNION POR EL PERU

JESUS JIMENEZ LABAN

¿Cómo negar lo que se ha visto en las imágenes propaladas por un canal de televisión local? Se percibe violencia contra un activista ambiental, suspendido como sacerdote, el padre Marco Arana, líder de Tierra y Libertad. 

"Me detuvieron, me golpearon mucho, dentro de la comisaría me volvieron a golpear, puñetes en la cara, riñones, insultos”, habría dicho, Arana, diplomado en Gerencia Social en 2002 por el Instituto Interamericano de Desarrollo Social en Washington.

Esto no es una contradicción entre lo que escribi ayer, pidiendo serenidad y actuar dentro de la la Constitución y la ley y lo que escribo hoy.

Para unos parece extraño que el cura Arana pudiera, una vez detenido, tener tiempo para escribir lo que supuestamente fue colocado en su cuenta Twitter.

Y también parece extraño que capturaran al líder de las movilizaciones contra el proyecto minero Conga. sin haber orden de detención, como dicen autoridades -según agencias del exterior- por ocho policías, como se ve en el video.

Entonces, cabe preguntarse ¿de dónde partió la orden? ¿De quién? Otros recuerdan que nadie puede ser detenido sin mandato judicial, dice la Constitucion, salvo flagrante delito. ¿Este fue el caso?

Es una temeridad para otros que un líder en pleno estado de emergencia convoque a una manifestación, aun cuando se sabe que están restringida la libertad de reunion y de tránsito como consecuencia de un estado de excepción. La detención sería por no respetar el estado de emergencia.

Sea como fuere, habiendo un Habeas Corpus en trámite, en las próximas hora la autoridad competente determinará si su situación es definitiva o de comparecencia, según la defensa del detenido.

Dos estados de emergencia en cinco semanas, tres en menos de un año. Dos muertos en el distrito de Espinar, cuatro muertos en el departamento de Cajamarca y numerosos heridos, es saldo trágico hasta ahora. Se espera que esto no se agrave y que prime la razón. 

Quizás, el tema de fondo sean los Derechos Humanos el que va a cobrar actualidad desde ahora. Y. al mismo tiempo, el tema de discusión será la garantía que ofrece el estado de derecho para continuar las inversiones en el Perú. 

Es difícil ponerse de un lado y en contra del otro y viceversa. Pero si uno quisiera ver friamente las cosas, hay que tratar cerebralmente de ser neutro, cosa díficil pero es lo que demanda el momento. 

Si esto fuera así, se reactualizaría las demandas de los activistas -Santos, Saavedra y Arana- por la inviabilidad de Conga. Y al mismo tiempo aumentaría la inquietud por el riesgo país debido a que más ruido político puede afectar la economía, según pronósticos de unidades de investigación empresariales.

Entonces, muy a mi pesar, el Perú está entrampado entre quienes quieren paralizar el desarrollo del país, (aunque éstos digan que tienen una forma distinta de ver las cosas) y quienes quieren que el país avance con más inversiones, sobre todo aprovechando el pico de los precios de los minerales para tener más ingresos por impuestos y regalías. 

¿Qué puede hacer el Presidente si hay dos lados irreconciliables? No queda otro camino que dialogar, dialogar, dialogar, aun a riesgo que esto se vuelva plebiscitario si las cosas llegan a un extremo. Pero el uso de la fuerza, dentro de la Constitución y la ley para garantizar la vida, la propiedad, la libertad de comercio y la seguridad de los ciudadanos.

Por eso, es importante destacar el rol protector de la policia en defensa de esos derechos constitucionales, aun cuando, por las circunstancias, podría haber desviaciones, la excepción a la norma. Pero miren lo que está ocurriendo, ronderos contra policías, según los reportes e imágenes como testimonios visuales.

Más violencia es lo que no se quiere -como se vio en el Baguazo y Moqueguazo- porque no sólo es riesgo o crisis para la comunidad sino que puede poner a la opinión pública en contra y eso deterioraría el perfil de derechos humanos en el exterior, complicando la gobernabilidad, el ritmo de inversiones, incluyendo tratados de libre comercio. 

Ese es el escenario que quisieran tener ante sus ojos los radicales, de manera que hay que esquivar las provocaciones y resolver los problemas dentro de los resortes constitucionales que trae consigo el estado de derecho, donde mandan las leyes y no los hombres.

Pero quisiera decir que hay una inmensa mayoría de peruanos que quiere la paz con desarrollo, que no quieren volver al pasado con atraso y más pobreza, pero al mismo tiempo un gran sector que se siente convidado de piedra porque las reformas económicas para muchos pasaron de largo por sus pueblos.

Digo y escribo esto en ejercicio del derecho de libertad de expresión y de opinión con responsabilidad y al amparo de la Constitucion y Politica del Perú y del Pacto de Derechos Civiles y Políticos. 

Y lo hago con ánimo de ayudar a apagar el incendio porque no quiero -como millones de peruanos- un Perú en llamas. No, el destino del país es pobreza de 2 por ciento, en el 2021, año del Bicentenario, de más crecimiento con menos desempleo y de mas inversiones con menos inequidad social y dentro de nuevo años de más oportunidades para todos. Así sea.