sábado, 10 de julio de 2010

Caso de sospechoso espionaje


MÁS ALLA DE LA EVIDENCIA

JESUS JIMENEZ LABAN

Como en la película de James Bond 007 (Sólo para tus ojos con Roger Moore), legalmente queda cerrado el caso de uno de los intercambios de espías que revivió el recuerdo de episodios similares durante la Guerra Fría. Un intercambio complejo en Viena-Austria, donde los aviones –uno americano y otro ruso- se acomodaban en plena pista de aterrizaje de tal manera que sus ubicaciones coincidieran escalinata con escalinata para que los espías no estuvieran expuestos al lente o las cámaras de los periodistas y curiosos. Es un mensaje a los espías que operan en los estados de ambas potencias sobre el destino que corren si son descubiertos, dicen expertos en inteligencia. Todos regresan a Rusia para quedarse, excepto una periodista que muestra intención de partir a otra parte.

En los titulares –los Headlines o Breaking news- de las principales cadenas de Estados Unidos y del resto del mundo, capta la atención de televidentes e internautas el caso de la periodista Vicky Peláez, pero alrededor de ella se tejen muchas interrogantes que, aunque lo nieguen muchos, captan el interés de todos. No cabe duda, las ideas antisistema de la deportada han sido puestas en evidencia, especialmente contra el ex presidente George Bush, y clara identificación con el controversial y autoritario presidente de Venezuela Hugo Chávez y la dictadura de los hermanos Castro en Cuba. Surgen entonces las preguntas de los analistas sobre por qué optó por la Federación Rusa sabiendo que las ideas de su gobierno son contrarias a las que predicó en sus artículos en un diario de Estados Unidos? Otros preguntan, ¿por qué se prestó la espía auto confesa a escribir con la mano izquierda y recibir dinero con la derecha?

No parece creíble la versión de que las autoridades tomaron represalias contra la periodista por su posición antisistema. Bajo esta lógica también Michael Moore, periodista antisistema consumado- también habría corrido la misma suerte. Sea como sea, la casa de la familia ha pasado a ser propiedad del estado americano, en tanto que los hijos podrían estar en casa de familiares y amigos de la pareja involucrada en el caso de espionaje. Parece que las puertas de Estados Unidos no están del todo cerradas, algo que hacer presumir que la periodista podría retornar si acaso obtiene el permiso de la Fiscalía Federal de Estados Unidos, único camino que le franquea la ley.

"La acusada se compromete a colaborar con las autoridades en su inmediata expulsión de EEUU hacia Rusia y a no intentar entrar nunca en EEUU bajo ningún motivo sin la autorización del fiscal general de EEUU", indica el acuerdo alcanzado entre la Fiscalía federal de Manhattan y Peláez para que ésta se declarara culpable, según la agencia EFE

Esta posibilidad podría aumentar, sobre todo si sus hijos –el estudiante y el arquitecto- deciden quedarse en los Estados Unidos, según varias opiniones.

Ha trascendido fuera de los muros del tribunal federal de Nueva York que la deportada sabía lo que hacía, ¿por qué su esposo la acusó? Si esto fue así, ¿Por qué siguió el camino de su esposo –la deportación- después de haber anunciado la justicia que saldría en libertad bajo fianza? ¿Fue esto –la acusación- lo que cambió el criterio de la juez? Si no había evidencias contundentes como afirmaba inicialmente la defensa, ¿por qué aceptó y reconoció la culpabilidad? Parece que evitar ir a la cárcel en Estados Unidos aceptó renunciar a la ciudadanía norteamericana y por ende su derecho a regresar.

Ahora bien, según su abogado, la periodista habría dejado entrever que no simpatiza con la idea de vivir en Rusia a pesar de que el gobierno le ofrece casa en cualquier punto del territorio, un sueldo de 2 mil dólares de por vida y visas para recibir la visita de sus hijos y la posibilidad de viajar al extranjero, incluyendo a Peru. Su inclinación, más bien, sería vivir en Brasil o en Perú, donde tiene familiares. Ahora bien, el hecho de haber sido deportados todos los espías, ¿les permite recuperar plenamente su derecho a la libertad o existe alguna restricción para operar sólo dentro del territorio de la Federación Rusa?

El Presidente de la Corte Suprema, doctor Javier Villa Stein dice que “no le compete tomar alguna acción si Peláez decide regresar al Peru, pero señala que el Ministerio Publico evaluaría si Pelaez tiene algún proceso pendiente. El internacionalista Ernesto Velit afirma que ella no ha perdido la nacionalidad peruana, aunque le ha sido revocada la nacionalidad estadounidense.

No está claro cómo se conocieron Pelaez y el ruso Mikhail Vasenkov, que se hacía pasar en Peru y Estados Unidos por Juan Lázaro desde hace 20 años cuando la periodista hacia crónicas policiales para la televisión con un estilo agresivo para conseguir noticias; ni cómo es que un ciudadano puede obtener en Perú residencia y luego optar por la nacionalidad sin que las autoridades migratorias verifiquen previamente que no era uruguayo.