sábado, 3 de julio de 2010

Brechas por cerrar, caminos por abrir


LA HORA DE LA IGUALDAD

JESUS JIMENEZ LABAN

Hay quienes prefieren mirar el espejismo estadístico y cerrar los ojos a la otra realidad. Es muy bueno que un país tenga cifras de crecimiento sólidas de 9 por ciento, pero muy malo que la pobreza se mantenga en 39 por ciento y la extrema pobreza en 13 por ciento, como pasó pese a la crisis financiera mundial en el año 2008. Este déficit social no es problema exclusivo de Perú, lo es toda América Latina, el continente de los contrastes económicos más inequitativo del mundo.

Entonces, ¿qué hacemos con los pobres? La CEPAL, organismo de la ONU para promover el desarrollo social y económico dela región, intenta dar una respuesta en su último estudio “La Hora de la Igualdad: brechas por cerrar, caminos por abrir”, que propone hacer del mercado una institución más inclusiva y con una mejor interacción sin sacrificar el valor del dinamismo económico y productivo. En su documento atribuye la ola de violencia a la crisis de un modelo –siguiendo a Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva CEPAL- que se refleja en las sucesivas cumbres del G-20 que en Junio 2010 se reunió dividida en sus opiniones en Toronto Canadá. Sigue aún flotante la pregunta, ¿es mejor estimular la economía o ajustarse el cinturón? Una solución intermedia de las potencias y emergentes ha sido comprometerse a reducir a la mitad el déficit fiscal.

Dicho documento es complementario de otro –muy comentado, por cierto- que voceros de la misma CEPAL han comentado “América Latina mirándose al espejo”, que muestra cómo es más difícil revertir los indicadores sociales que los económicos. Vale recordar que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señala que de los 34 países que alberga la región, 20 ha caído en sus índices de pobreza como consecuencia de la vorágine de la crisis financiera internacional. Por su parte, la CEPAL señala en su balance preliminar que “después de seis años de crecimiento, se estima una caída del PIB de América Latina y el Caribe de 1,8% y del PIB por habitante cercana al 2,9% en 2009.

Vista como caldo de cultivo para la violencia y el crimen organizado, esta tendencia muestra el temor y la preocupación de los ciudadanos. Hace algunos años el problema mayor era el empleo, pero ahora la violencia acapara la estadística. De manera que conociendo el origen del problema, los factores en conflicto, lo que queda es aplicar las soluciones alternativas.

En cuanto a América Latina –según la CEPAL- el mandato parece claro, vale decir, Igualdad para crecer y crecer para la igualar. Por eso, los expertos sugieren inversión en infraestructura para que el empleo no caiga –cuidando el equilibrio fiscal-, un modelo de educación enfocado hacia el desarrollo de habilidades laborales e innovación para ser competitivos en el mundo, aunque la investigación y desarrollo en el Peru no llega al 1 por ciento frente al 3 por ciento de Estados Unidos y 6 por ciento de Asia.

Se reconocen los esfuerzos y resultados de una sustancial mejora económica, pero el boom económico no ilumina a todos. Hay que “bancarizar” el país, apurar los programas normativos de titulación para que un pobre tenga acceso a la propiedad y por tanto al crédito para el impulso de sus negocios de cara al mundo dentro de un plan moderno de capacitacion de las nuevas energías creativas, que son los jóvenes.

No estoy muy seguro si lo que hace Brasil con su Banca de Desarrollo se pude aplicar en el Perú. Esa banca es más potente que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Aquí no estamos hablando de abrir el caño y trenzarnos en una farra fiscal. No. Es sólo una cuestión lógica –que podría compartir educadores, estadistas y empresarios- y es el hecho de insertar a los pobres para que tengan educación para el autoempleo, acceso al crédito, generación de impuestos y aporten a la actividad productiva del país. Pobres enfermos y “misios”, no interesan a ningún inversionista porque no habría mercado para que sus industrias, comercios, manufacturas, servicios etc. tengan clientes solventes y aseguren la viabilidad de sus negocios.

Salvo mejor parecer, con honestidad profesional creo que cualquier iniciativa presidencial que se presente en este período electoral debe tener en cuenta esta propuesta con sentido de urgencia para hacer un proyecto de país más democrático, próspero, justo viable y predecible.