martes, 29 de junio de 2010

Extraño caso de supuestos espías para Rusia contra EE.UU.


¿DE VUELTA A LA GUERRA FRIA…?

JESUS JIMENEZ LABAN

El presunto espionaje de agentes ilegales de la Federación Rusa contra Estados Unidos formaría parte de un trabajo de Inteligencia, seguimiento y de monitorio desde los años 90. Vinculados al caso hay once sospechosos detenidos, incluyendo a una periodista peruana y un misterioso contador detenido hace unas horas en Chipre.

Entre los once supuestos espías identificados, se encontraría involucrada una periodista peruana, Vicky Pelaez y su esposo Juan Lázaro. Por supuesto, Rusia ha desmentido los hechos y ha dicho que esto no tiene fundamento y parece resucitar el viejo pasaje de la Guerra Fría. En tanto, la Corte Federal de Manhattan dice que cuenta con medios probatorios contra estas personas por haber cumplido asignaciones para los servicios de inteligencia rusos en tres tópicos: novedades en armas nucleares, rumores de la Casa Blanca y cambios de liderazgo en la Agencia Central de Inteligencia, CIA.

Como resultado de las investigaciones de la fiscalía de Manhattan, varios tribunales ordenaron el arresto de los presuntos espías sin derecho a fianza. Los abogados están pidiendo la liberación de los detenidos. Pero el fiscal federal Michael Farbiarz dice que nueve de los detenidos estarían comprometidos en lavado de activos.

Según la ley federal la conspiración contempla pena de cárcel de cinco años, en tanto que el lavado de activos asciende a 20 años., pero Rusia insiste en que los acusados de conspiración no han hecho nada dañino a los intereses de Estados Unidos. La defensa legal usa el mismo argumento y pide comunicación de los detenidos con sus oficinas consulares.

Para analistas de inteligencia esto resulta muy extraño en momentos en que Estados Unidos y Rusia avanzan en un programa de desmontaje nuclear, mejoran sus relaciones diplomáticas y estudian la situación de Irán y de Corea de Norte. Las buenas relaciones de los líderes de ambos países, Barack Obama –que sabía de las investigaciones- y Dimitri Medvedev, se expresan cuando se les vio juntos comer hamburguesas en las sucesivas cumbres del G-8 y G.20 a fines de Junio de 2010.

Comentaristas radiales en Perú recuerdan en sus páginas y espacios que la KGB ha sido reemplazada por el Servicio Federal de Seguridad de Rusia, SVR, pero aún hay un supérstite poderoso del viejo establishment, Vladimir Putin, precisamente ex miembro KGB

Entretanto, parece que la fiscalía en Estados Unidos -que investiga el caso- no actúa sobre especulaciones. Afirma tener medios probatorios aplastantes, simples y firmes en documentos, audios, fotografías y operativos de comprobación con policías disfrazados de agentes rusos.

El tribunal con abundancia de documentos habla de que los procesados escribían con tinta invisible, enviaban mensajes al servicio ruso por onda corta; se reunían con contrapartes en lugares públicos como el Starbuck de Times Square, el famoso parque Central y la estación de trenes de Long Island, además de tener doble identidad – pero nombres auténticos- y pasaportes falsos.

Respecto a la periodista peruana Vicky Pelaez y su esposo uruguayo Juan Lázaro, detenidos en Yonkers, Nueva York, refieren que viajaban a un país sudamericano –que no identifican, pero se especula sea Perú- donde entregaban información codificada –infiltrándose en los circuitos políticos norteamericanos- a oficiales rusos a cambio de decenas de miles de dólares en bolsas de US$ 10.000 cada una. Ambos, según el Departamento de Justicia, son acusados de conspiración y lavado de dinero a través de la compra venta de propiedades para supuestamente esconder su vinculación con la Federación Rusa.

Acusados bajo los cargos de servir como agentes secretos para la inteligencia rusa, los arrestados –Pelaez y Lázaro-, junto con Anna Chapmann, Richard Murphy, Cynthia Murphy, se presentaron en la corte federal de Manhattan en Nueva York el pasado 28 de Junio de 2010.

El tema es muy delicado de manera que aún es temprano para emitir una opinión por lo que es preferible esperar a tener mayores elementos de juicio. Habrá que ver.