sábado, 11 de octubre de 2008

MOMENTO DE RESISTIR EN BLOQUES ECONOMICOS LA CRISIS MUNDIAL

Jesús Jiménez Labán
Escriba a jesus.jjquime@gmail.com
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Siempre he escuchado decir que la Bolsa de Lima (BVL) es el termómetro de un país. El hecho de verse obligada a cerrar tras romper la barrera de los 10 puntos, explica claramente la magnitud de la crisis.
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Es la mayor caída diaria de su historia golpeada por la crisis financiera internacional y crisis política local. Las preocupaciones actuales giran alrededor de la protección del futuro de los jubilados y sus fondos, la escasez o encarecimiento del dinero y la prevención de eventuales grietas hipotecarias en el sistema.
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Pese a las restricciones financieras, caída de precios de materias primas y menor demanda del exterior, no hay aun dislocación de su mercado de capitales, dice Anoop Singh, funcionario del FMI, que prevé un crecimiento de 9.2% para este año y 7.8% para el año que viene, lo cual coloca al país con buen potencial después de Panamá. Hay quienes creen que lo mejor es resignarnos a un precio real del dólar, ganancias menos infladas de la bolsa e inversiones con lógica de largo plazo para no perder dinero.
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Leía hace poco la reflexión de un comerciante suizo. Este hombre de negocios se preguntaba “por qué mis esfuerzos de tantos años de disciplina y prosperidad económica deben perderse por una crisis de bancos”. El reloj de la economía marca la hora de una crisis igual o peor que la crisis del 29 que significó la caída de imperios financieros, empobrecimiento general y aumento exponencial del desempleo por falta de confianza en el sistema.
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Queda claro que cientos de billones de dólares que engloban los paquetes de salvataje de Estados Unidos y la Unión Europea, no son suficientes. Académicos serios, familiarizados con la situación, estiman que se requiere trillones de dólares. Pero continuarán los intentos por superar esta emergencia.
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Lo inexplicable de esta realidad es que nadie puede identificar los títulos valores tóxicos, los que han perdido su valor y precipitado esta hecatombe financiera. Ellos siguen circulando errantes por el mundo. La imágenes más graficas de esta crisis internacional son bolsas deprimidas, decenas de millones de desempleados, gente ha perdido fortunas por más de 50 por ciento y una bolsa local con pérdida de rentabilidad. El petróleo y las materias primas caen porque los países producen menos y come menos. La desaceleración de la economía es evidente
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En Estados Unidos, algunos bancos de inversión –otrora poderosos- han sido absorbidos por la banca convencional, en tanto que en Europa algunos países se ven obligados a salvar bancos de otros países como reflejo de esta crisis. Los países fuertes subsidian el descalabro de bancos de la competencia. Alemania se resistió a hacerlo, pero empieza a entender que la respuesta debe ser global. Los bancos centrales inyectan dinero en todo el mundo y cerca de doscientos ministros de economía reunidos en Washington coordinan estrategias globales.
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La desconfianza mata. Esto es absolutamente cierto. La duda en la recuperación de la economía genera inseguridad, desconfianza e incertidumbre en los mercados. Hay un esfuerzo enorme de los organismos para que la economía no entre en recesión. Ha dicho el Fondo Monetario Internacional que los países que lo necesiten en el mundo podrán tener ayuda financiera en no menos de dos semanas.
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La paradoja de este tiempo es que las grandes potencias se apoyan en los países emergentes que enfrentan bien la crisis internacional. Irónicamente, las recetas económicas del FMI se aplican ahora a los países que hicieron el Consenso de Washington. El Perú mejora sus condiciones para la inversión extranjera por el agrado de inversión alcanzada de dos agencias calificadoras de riesgos crediticios.
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En vista de tantas nacionalizaciones de bancos, no pocos han puesto en duda la teoría de la mano invisible de Adam Smith y vuelto sus ojos a Lenin o Marx, aunque el rumbo marca hacia un nuevo equilibrio financiero, pero no se ve muy claro aun el nuevo panorama.
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Todavía es temprano para señalar a los verdaderos responsables, los especuladores de siempre, pero que esta vez deben pagar las consecuencias. Por lo pronto, el consenso es más control y regulación en el sistema financiero internacional, pero más coordinación entre países para enfrentar juntos la crisis. Este es el momento de resistir por bloques económicos y no de manera aislada. El Foro Económico Asia Pacifico (APEC), que se realizara en Lima con la participación de 21 líderes del mundo, se ha convertido en la cita de las finanzas mundiales, puede ser un excelente punto de partida.