sábado, 11 de octubre de 2008

RECETA DEL G-7 ES MENOS DEUDAS Y MÁS CAPITAL EN LOS BANCOS


Jesús Jiménez Laban

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La gente comenta que en las bolsas los inversionistas pierden fortunas por la crisis financiera.
“Es una mentira que la gente pierda dinero en la bolsa”, afirma el economista de la Universidad de Yale Robert Shiller. La explicación es simple: “el precio de una acción nunca refleja el valor del dinero”. Es simplemente lo que una persona piensa que vale esa acción.
Siendo así, no resulta lógico pretender averiguar el paradero del dinero que se evaporo o pedir que se lo devuelvan porque no lo tienen ni los potentados de Wall Street ni los jeques del petróleo en Arabia Saudí. Simplemente se hizo humo.
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Es el precio que la imaginación de la gente le pone a la acción. Es la cantidad que todo el mundo cree que vale esa acción, que sólo existe en el pensamiento.
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Si una persona quiere jubilarse, vender su casa, pagar estudios universitarios, el dinero que retira no es el que esperaba si lo necesita ahora. Es como la pérdida de un bien real porque si hubiera retirado su fondo de jubilación o vendido su casa antes de esta crisis, habría tenido más dinero que el que recibe ahora. “Es un gran error pensar que ese dinero que se transa en bolsa es lo mismo que el que tiene depositado en una cuenta corriente”, alerta Dale Jorgenson, otro profesor de Harvard. "Si lo tenía todo invertido en acciones y han bajado un 80% - !mala suerte!
Esa es una pérdida permanente porque ese dinero no vuelve.
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Este fenómeno económico se da no por una crisis de liquidez sino de insolvencia, es decir, los títulos de los bancos invertidos en bolsa no valían lo que la gente imaginaba. De ahí la ola de corridas, colapsos y bancarrotas. En el presente no hay crédito. A diferencia de algunos meses atrás, los bancos han dejado de prestarse entre ellos. Hay una crisis de crédito enorme que sólo se puede superar en el medida que el público ahorrista recree la confianza en el sistema financiero.
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Durante los días 11 y 12 de Octubre todos los ministros de economía, entre ellos Luis Valdivieso, se reunieron en el Fondo Monetario Internacional (FMI) para coordinar estrategias globales orientadas a superar la situación de emergencia crediticia en el mundo.
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Los remedios que aplican las autoridades monetarias no hacen efecto. Por ejemplo, este es evidente en los 700.000 millones, 500.000 mil millones y 600.000 mil millones de dólares que forman parte de los paquetes de rescate de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, respectivamente. Se aplica una terapia de shock pero el cuerpo no reacciona. Ahora hacen un nuevo intento Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá, Japón, Italia, que conformar el G7, el club de los países más ricos del planeta. El nuevo consenso en Washington es intensificar la regulación del sistema financiero.
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Se quiere, por cierto, que los bancos tengan menos deudas y más capital. La fórmula parece simple, pero se vuelve complicadísima cuando se comprueba que los títulos tóxicos, los papeles devaluados que han invadido la banca mundial sin paradero conocido, hacen imposible calcular el real valor de los bancos. Por eso, entre los acuerdos del Foro de Estabilidad Financiera se ha planteado la modificación radical de las normas internacionales de contabilidad que permitan calcular el nuevo valor de los títulos hundidos en esta crisis financiera.
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El Presidente George Bush, que recibió a los representantes del G7 en el Rosedal de la Casa Blanca, pide confianza en estas medidas, pero la crítica es que no hay, en realidad, un plan conjunto del G7 para conjurar esta crisis. Con todo, los casi 200 ministros de economía que se reunieron con el FMI han expresado su enérgico apoyo a las medidas del G7 en el afán de tranquilizar a los mercados de las plazas bursátiles en el mundo.
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Está previsto que el mercado no asimilará de golpe estas medidas y que perdería un 20 por ciento adicional. ¿Funcionara el paquete de rescate? Habrá que ver