lunes, 15 de septiembre de 2008

GUARDANDO PAN PARA MAYO



Jesús Jiménez Labán (*)
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Se requiere mucha visión para calcular, intuir y prevenir las consecuencias de una eventual crisis energética o de alimentos a nivel mundial. Mientras tanto, se empiezan aquí en Perú a hacer escuchar comentarios de las amas de casa y de los padres de familia como éstos: “ya subieron la luz, el agua, los teléfonos, la renta” “De nuevo la escasez, la especulación en los precios y el dinero que se hace humo”·
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De la misma manera que la gente expresa su malestar, es importante también una actitud de prevención frente a la depresión de las materias primas, la desaceleración del crecimiento en la Unión Europea sin que esto quite la preocupación por el presupuesto federal de los Estados Unidos –el paquetazo de impuestos a nivel familiar, de negocios de ejecutivos y sus consecuencias en América Latina-, el rescate gigantesco por US$ 200.000 millones de las firmas Fannie Mae and Freddy Mac, que concentra la mitad de los créditos hipotecarios en el país del norte y las reuniones de emergencia en Wall Street por la situación financiera de poderosos bancos como el Lehman Brothers en caída dramática y puesta en venta, apenas unos meses después del rescate del Bear Stearns. Se ha dicho que habría otros 200 bancos en EUA que podrían hacer cola algo que los mercados bursátiles responderían con un rotundo no.
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Teniendo como referente este escenario de crisis de deuda, vivienda y crédito, se requiere aquí en Perú un buen blindaje –que lo tenemos- para resistir una crisis internacional, pero hace falta responsabilidad ciudadana para evitar el sobreendeudamiento. Un poco que el mandato del mercado es ser optimista, pero pensar en un escenario de desastre que empuje a la prevención: gastar lo necesario, pensando que mañana no tendremos empleo o las mismas oportunidades. Es tiempo de ahorrar en nombre del futuro.
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Se ha dicho que el Ministro Luis Valdivieso está con un pie en el freno y el otro en el acelerador. Esto, como lo explica él mismo, indica que la economía no está en la sala de cuidados intensivos sino en tratamiento preventivo. Sin embargo, político, empresarios y analistas han empezado a ver que el ministro ha entrado a la escena economía con el pie en alto, tras el anuncio en el sentido que hará tijeretazos en el deporte, en defensa, en infraestructura y en el draw back de las exportaciones, investigación y desarrollo y demás.
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La inflación que usualmente se sofoca con aumento de producción y de productividad, se trata ahora con el antídoto de la reducción del gasto público, una vieja receta fondomonetarista. Se quiere mejorar la calidad del gasto –evitar el derroche- un presupuesto con resultados –pedir cuentas a las autoridades para saber en qué se gasta el dinero de los contribuyentes- y una reformulación de los programas sociales junto con intenso diálogo con los gobiernos regionales que curiosamente administran sus jurisdicciones como países independientes. Es tiempo, pues, de guardar pan para mayo porque nadie sabe lo que puede pasar en este escenario de incertidumbre financiera mundial.
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Cualquier padre de familia, administrador o gestor financiero podría afirmar que los egresos que representan los reclamos sindicales, paro y huelgas son un quebradero de cabeza para el titular de economía. La plata saldrá de la misma billetera y a lo mejor habrá que desvestir un santo para vestir otro. El tema se agrava cuando hay una legítima demanda de recursos para los programas sociales con que asistir a la gente que menos tiene y la voluntad de pagar deuda. Según la Constitución, “no puede aprobarse el presupuesto sin partida destinado al servicio de la deuda pública” (art. 78 Const.), pagando deuda externa que constitucionalmente debe figurar en el Presupuesto General de la República.
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Habrá pelea, pataletas y berrinches, pero si queremos curar la infección una antalgina no es suficiente, el cuerpo parece necesitar un antibiótico. Y esto es lo debe saber el Ministro.
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En esta oportunidad, como pasa todos los años, el proyecto de Presupuesto Público, que asciende a S/. 72.355.49, 1.8% superior al del presente año, de manera que habrá casi tres meses para sustentar pliego por pliego (desfile de ministros por el Congreso) los egresos de cada sector y la sustentación de los pliegos de la Corte Suprema, Fiscalía de la Nación y Jurado Nacional de Elecciones. En su artículo 80, la Constitución señala que “si la autógrafa de la Ley de Presupuesto no es remitida al Poder Ejecutivo hasta el treinta de noviembre, entre en vigencia el proyecto de éste, que es promulgado por Decreto Legislativo”. Habrá que ver.
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(*) Presidente de la Asociación Civil CENTRUM LABAN, Profesor Universitario y consultor en Desarrollo Estratégico