lunes, 22 de septiembre de 2008

LA DECLARACION DE SANTIAGO



Jesús Jiménez Labán
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Como se dijo ayer, lo aconsejable es que con la mediación de países agrupados en la Unión Sudamericana de Naciones (UNASUR), las partes irreductibles puedan sentarse a la mesa y ponerse de acuerdo para que la reconciliación vuelva a Bolivia, algo que, con ciertos matices, tuvo lugar en Santiago de Chile a mediados de septiembre de 2008 durante una reunión de emergencia convocada por la Presidente de Chile y Presidente Pro-témpore de UNASUR, Michelle .Bachelet.

La presencia fue casi unánime, con excepción de tres mandatarios, entre ellos Alan García y los Jefes de Estado de Surinam y Guyana, que presentaron sus excusas a través de sus respectivos cancilleres, pero expresaron su solidaridad con la Democracia. Del mandatario peruano -se explicó- es prácticamente imposible que en pocas horas el Congreso de Perú de permiso a un Jefe de Estado.
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En esencia, lo que se acordó en Santiago es mantener la institucionalidad, defender la integridad territorial y desconocer cualquier acto que derive en un golpe de estado. Dentro de este contexto tres comisiones se encargarán de determinar responsabilidades en la matanza de Pando, facilitar el diálogo entre gobierno y la oposición y restitución de activos e instituciones tomadas en desagravio a la democracia.
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Sin embargo, desde el propio Evo Morales hasta Hugo Chávez han querido aprovechar esta reunión de emergencia de Unión de Naciones Sudamericanas para hacer notar que es la primera vez que países toman decisiones al margen de Washington. Inusualmente, se ha puesto como referente, el asesinato del ex presidente chileno Salvador Allende en el Palacio La Moneda, el 11 de septiembre de 1973, presumiblemente considerando que para no repetir los errores de la historia, los países deciden solos su destino sin intervención de terceros países, lo cual resulta inoportuno en un momento en que se promueve el dialogo entre las partes.
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Entretanto, algunos representantes del Capitolio, aliados del embajador expulsado Philip Goldberg, han denunciado que, en realidad, se trata de encontrar en Bolivia un escenario aparente para la extensión de los planes nucleares de Irán, cosa sumamente grave para el equilibrio geopolítico de la región. Para complicar más el tema, el Presidente Morales ha dicho públicamente que busca fortalecer los lazos con Rusia en energía, defensa y agricultura, país que tiene intenciones de montar una fábrica de armamento ruso en Venezuela. Nada garantiza que las preferencias arancelarias continúen para facilitar las exportaciones bolivianas a Estados Unidos.
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Hay que señalar que esta Junta de Presidentes puede convertirse legítimamente en un foro de dialogo con Washington para definir y solucionar juntos los problemas económicos que se ve venir. Aun cuando ha habido protagonistas que han querido llevar aguas para sus molinos, parece que la Unión Sudamericana de Naciones (UNASUR) ha demostrado, más bien, ser un puente de diálogo para alcanzar una consolidación con una declaración firme de 11 mandatarios en defensa de la democracia.
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En la práctica, esta reunión de 11 Jefes de Estado alrededor de la Unión de Naciones Sudamericanas marca una nueva tendencia de integración política para hacer prevalecer los derechos, demandas y urgencias de la región, de manera que lo deseable y aconsejable sería articular este esfuerzo con la Organización de Estados Americanos y a los ejes de integración –Comunidad Andina de Naciones y Mercosur – llamados también a ocupar una posición en primerísima línea en el continente.
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Sea cual fuere la motivación de su convocatoria, lo importante aquí es que ha cuajado en Santiago un consenso por la defensa de la gobernabilidad, de la integridad y el dialogo para evitar ser vulnerables a intervencionismos extraños a la realidad interna de cada país. De ahora en adelante, ese será el faro no sólo de Bolivia sino de todos los países agrupados en este noble propósito, siempre y cuando no se desvíe hacia intereses mezquinos de terceros.
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Bolivia es visita obligada de diplomáticos vinculados a la ONU, OEA, MERCORSUR, CAN, HUMAN RIGHT WATCH. Todos promueven el dialogo exitoso entre el oficialismo y la oposición como vehículo eficaz en el fortalecimiento de la democracia que busque la reconciliación, rechace la impunidad de los crímenes y favorezca la conciliación nacional. De manera que lo mejor que puede pasar en Bolivia, por lo menos esta sería la aspiración de cualquier demócrata, es que la crisis llegue a su fin, lo cual dependerá de que las comisiones de UNASUR persuadan a las partes a ceder posiciones y encaminar hacia la gobernabilidad al país altiplánico, que es también el de la región.