domingo, 1 de junio de 2008

EL ROSTRO DE LA POBREZA EN PERU

Jesús Jiménez Laban (*)

La sentencia más cruel en el Perú es ser miserable, vale decir, estar hundido en la pobreza extrema, o pobreza crítica o indigencia o desvalimiento. Todo lo que hay para un ser humano en la sociedad, el pobre extremo no lo tiene porque come por debajo del mínimo que debe comer y no tiene acceso a los servicios básicos de salud, educación y bienes materiales. Un pobre extremo gana mensualmente 21 soles en nuestro país, en tanto que un pobre no extremo gana mensualmente 220 nuevos soles y si junta sus ingresos con otros miembros de su familia puede llegar a los 800 nuevos soles mensuales. El pobre no extremo come bien, pero no tiene acceso suficiente a la salud, educación, vivienda, cultura, esparcimiento.

Este cuadro que es muy grafico nos lo ha presentado hace poco funcionarios del Banco Mundial, con motivo de la exhibición por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) de nuevas cifras de pobreza del Perú en el periodo 2004 al 2007.

Dicha presentación en las que el INEI habla que la pobreza en el país, “durante el año 2007, disminuyó de 44.5% a 39.3%, experimentando una reducción de 5.2 puntos porcentuales con respecto año 2006”, no parece tener en cuenta variables como el impacto de la inversión privada en este resultado, el efecto de los programas sociales en este nuevo mapa de la pobreza y hasta qué punto los programas sociales condicionados a la educación y la salud están funcionando.

Aunque estas cifras han generado acaloradas controversias, es el único documento oficial que nos permite conocer cómo estamos, pero al mismo tiempo para plantearnos que mas hacemos, como lo hacemos y en qué debemos centrar nuestros esfuerzos. Queda claro, a la luz de estas cifras que la pobreza en términos globales ha retrocedido en los últimos tres años, entre el 2004 y el 2007, lo cual hace pensar que la pobreza tal vez se reduzca al 30% al término de este gobierno.

Sin embargo, una articulación de esfuerzos entre la iniciativa privada, la inversión social estatal y la cooperación internacional, deberán centrarse en la pobreza rural la misma que es superior a la pobreza urbana, lo cual mantiene todavía abierta la brecha entre el campo y la ciudad. “La mayor disminución de la pobreza se registró en el área urbana pasando de 31.2% en el 2006ª 25.7% en el 2007; mientras que en el área rural, disminuyó de 69.3% a 64.6% en el período de análisis” dice el INEI.

Se ha dicho que una forma de llegar a los pobres del campo es focalizar bien los objetivos, asegurarse que los recursos lleguen realmente a los que menos tienen que existan padrones confiables de los beneficiarios con las campañas de promoción social.

Carlos Jaramillo, Director Regional del Banco Mundial, que junto con el Instituto de Investigación para el Desarrollo IRD de Francia, colaboró técnicamente con el INEI, sostiene que “tradicionalmente, esta gente no tiene educación, no capitaliza las oportunidades de crecimiento y se queda en su triste realidad. Tiene que pasar una generación entera, ya no son los padres que sacan adelante a sus hijos sino los hijos que sacan adelante a los nietos de gente que murió sin cruzar el puente de la pobreza extrema y el subdesarrollo”. Por supuesto, hay lugares que ha tenido esta metamorfosis, pero han salido adelante Ica, Trujillo y parte de Piura menos pobres que Lima y la costa urbana tiene más recursos que la selva y la sierra juntas donde todo está por hacer.

No sería mala idea que los mejores profesionales del país, ahora que se revierten los topes para pagar al más especializado, se encarguen encarar los retos de la pobreza extrema para que sea asimilada por la actividad productiva. El verdadero avance en esta cruzada por los pobres no consiste en un asistencialismo temporal para amortiguar el golpe de la crisis alimentaria, sino en una política social seria y profunda -comenzado por pequeñas irrigaciones, cuidado y protección del medio ambiente, riego por aspersión etc.- que integre a los miserables al circuito de la economía, de tal manera que tengan ingresos dinerarios sostenibles, sean el sostén de sus familias y puedan subir al tren de la modernidad. Habrá avance para el resto de pobres, como se ha dicho, si se tiene acceso a la propiedad de las empresas a través del accionariado difundido lo cual no es solo signo de prosperidad sino de un mejor cuidado en el manejo de los recursos públicos. Lo que más se cuida es lo que se tiene y se siente propio.

De manera que cuando hablamos de los pobres no es tocar el tema de la caridad. Los pobres no quieren compasión sino herramientas para el crecimiento y desarrollo de sus familias. Luchar contra la pobreza significa elevar los niveles de vida, crear nuevos mercados y hacer compartir los recursos de una manera más equitativa para que, por ejemplo, Huancavelica, Huancabamba, Ayabaca, Frías, Morropón, Chulucanas, Incahuasi, Madre de Dios no sigan exhibiendo cifras sonrojantes de pobreza y pobreza extrema.

(*) Consultor en Desarrollo Estratégico y Presidente de la Asociación Civil CENTRUM LABAN

Fuentes:

CARLOS JARAMILLO, Director Regional del Banco Mundial, Mayo 2008
CIFRAS DE POBREZA – Instituto Nacional de Estadística e Informática, 2008
COOPERACION TECNICA, Pobreza de Perú – IRD Francia, 2007
ATENCION DE SALUD PARA LOS POBRES EN AMERICA LATINA Y EL CARIGE, Organización Panamericana de Salud, 1992, 234 paginas