domingo, 2 de septiembre de 2007

¿DONDE REALMENTE SE BAÑABA EL INCA?

LOS BAÑOS DEL INCA
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Mucho antes que fundara el Imperio Incaico, inclusive antes de que se asentaran la cultura antigua de Cajamarca, casi desde el comienzo de los tiempos ya existían los Baños del Inca. Así llaman los cajamarquinos a estas pozas con agua a temperaturas que superan los 70 grados y con propiedades medicinales reconocidas por peruanos y extranjeros.
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En efecto, los Baños del Inca, que no tienen nada que ver con la cronología del Tawantinsuyo, tienen mas 3,500 años de antiguedad en una tierra de naturaleza volcánica donde el fuego vive dentro de sus macizas montañas, materia para la investigación de los geólogos.
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Cuando los españoles llegaron a Cajamarca, se dieron conversaciones días antes de que fuera tomado prisionero Atahualpa. Pizarro y Atahualpa, según refiere una parte de la historia, hicieron sus primeros contactos via emisarios en estos Baños del Inca que junto a otras ruinas arequeologicas colindantes constituyen el interés de los visitantes.
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Sin embargo, es comprensible que el Inca y su séquito nunca se bañaran en estos Baños debido a las elevadas temperaturas de sus aguas. Lo que ocurrió, en realidad, fue que se le reservo cinco pozas para depositar allí el agua caliente para que el monarca se bañara una vez las aguas tuvieran una temperatura adecuada al cuerpo humano. Por ello, no todos los gigantes peroles que se ven en una visita a este lugar correspondieron realmente a los Baños del Inca, pero es una ilustración histórica del paso del Monarca por Cajamarca, hermosa tierra ganadera, turística y minera.
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La gran afluencia diaria al distrito de "Los Baños del Inca" no es solo por interés turístico sino también terapéutico. Conocido es que estos baños curan el reumatismo, la hipotermia, enfermedades respiratorias y el sistema nervioso, aunque su ingreso es vigilado a los pacientes que tienen mas de setenta años, principalmente los que sufren de asma y de hipertensión arterial o males de corazón.
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Es posible que los "Baños del Inca" no sean tal como los conoció Atahualpa -porque grandes errores cometieron las autoridades en su diseño-, pero es un consuelo tener el calor volcánico de estas agitadas aguas que, junto con Cumbe Mayo y el Cuarto de Rescate, constituyen el orgullo del pasado cajamarquino.