lunes, 24 de noviembre de 2014

¡¡SEÑORES!! ¿DÓNDE ESTÁN LOS VALORES?

¡¡SEÑORES!! ¿DÓNDE ESTÁN LOS VALORES

JESUS JIMENEZ, presidente de CENTRUM LABAN, la nueva frontera en inversiones, negocios e información

¿Cómo es posible que la TV muestre en las telenovelas el caso de una mujer que saca la vuelta a su marido y eso sea visto, por algunos, como un ejemplo a seguir?

¿Qué tipo de mensajes estamos dando cuando un delincuente sale en todas las pantallas por los crímenes que cometió y se oculta el buen ejemplo de personas correctas, veraces y cumplidas o se les ningunea?

Palabras más, palabras menos. Estas son las reflexiones de un sesudo discurso que dio el doctor Iván Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Rectores al referirse a la importancia de los valores en la televisión.

Y agrego por mi parte: ¿Qué tiene que pasar ya para mandar a la basura "noticias" que no son de los periodistas sino arregladas por otros?

No. La cosa es seria. Esto degrada a una sociedad. Esto es ir contra la valores, los buenos modelos de conducta que tiene un hombre civilizado. ¿Se le está escondiendo la verdad a la gente por intereses que no son periodísticos? ¿Cómo puede la televisión mostrar imágenes de severo shock en perjuicio de los cerebros de los niños? ¿Qué pasa con algunos contenidos llenos de sangre, de terror y de espanto?

No. Esto tiene que parar, pero no sólo de boca. Es importante -yo apoyo con decisión al Colegio de Periodistas de Lima y a la Asociación Nacional de Periodistas- porque ha tomado conciencia sobre esta peligrosa tendencia anti valores que según Zuliana Laynes, la inteligente líder de la ANP se estrenó con los famosos Talk shows a comienzos de la década de los 90. Y tener televisión basura -como dice la campaña del gremio periodístico, CPL- es también peligroso en un país donde -siguiendo a Zuliana Laynes- las amas de casa tienen más televisores que cocinas.

¡Qué bueno que quien escribe esto haya visto unidos en la preocupación tanto al Colegio de Periodistas de Lima en la persona de Max Obregon, su dinámico y valiente Decano, como la Asociación Nacional de Periodistas en su conjunto! ¡Qué bien que sea la Universidad Jaime Bausate y Meza y la Universidad Ricardo Palma, las que estén dando también su clarinada de alerta!!

En la ceremonia de homenaje a los periodistas que tuvo lugar en la universidad Ricardo Palma se toco este tema. Incluso llegó a hablar un publicista -cuyo nombre no recuerdo-, pero dijo que la publicidad ya no transmite contenidos de sexo, machismo y de género. Que todo ha evolucionado para bien.

¡En qué planeta vive este señor? Aquí, si bien es cierto que el Colegio de Periodistas tiene un temperamento propositivo -no de ataque- en el tema, lo real es que el problema no será resuelto sólo con comunicados ni con exclamaciones de espanto por lo que ocurre.

Aquí, en esencia, hay dos problemas -que he tocado con los dirigentes periodísticos- que no deben olvidarse. Por un lado, la lógica de ganancia de todo negocio y ahí no hay nada que hacer ya que forma parte de la libertad de contratar como manda la Constitución. De ahí la dicotomía eterna (libertad de prensa/libertad de empresa). Y es que ningún hombre de negocios va a poner su plata en publicidad si el programa que auspicia no tiene rating. Es inquietante, pero real.

De ahí la importancia de la autorregulación -no del control, ojo- de los agentes publicitarios o sponsors que hacen posible que los programas que rinden culto a la separación de las parejas, la infidelidad y las malas costumbres contra la moral pública, se autorregulen, es decir, ellos mismos decidan abandonar el auspicio para no hacer daño a la sociedad.

Y el otro problema tiene que ver con las noticias. Desgraciadamente, hay noticias y hay "noticias". En otras palabras, hay periodistas legítimos y los “otros” que hacen cabildeo con programas en emisoras de alto rating. ¿Quién los pone, cómo llegan ahí? Curioso, ¿no?

Es con éstos últimos el problema, cuya trama se altera de acuerdo a la conveniencia de su dueño, no del periodista, sino de quienes defienden peligrosamente intereses privados y políticos. La trampa está en la trama, en la forma, el tono, la intensidad como se dice, relata o cuenta esa "noticia". Y nadie se chupa el dedo cuando esto ocurre.

Entonces, la clave está en no dejarse meter el dedo en la boca con estos dos problemas que "pasan piola", pero que son peligrosos para la libertad de expresión porque se corre el riesgo de faltar a la verdad con lo que se transmite en televisión y para la democracia puesto que en tiempo de elecciones lo más importante es que el elector esté informado.

Con estas reflexiones no ataco a las personas sino el problema en sí para el sistema democrático que requiere de medios de comunicación que eduquen, que lleven cultura y que hagan pedagogía en la ciudadanía con los principios democráticos.

Electores desorientados pueden elegir a monstruos si cuentan con la complicidad de los medios de comunicación social.

No. No. Eso no puede volver a ocurrir. ¡¡Este es un asunto de periodistas!! Y es un buen síntoma que los dirigentes de los gremios periodísticos -Colegio y ANP y supongo que la Federación de Periodistas también- estén con la pierna en alto y recomendaría no bajarla ni pestañear en el intento hasta obtener resultados concretos porque es bueno para la moral, los valores y el combate contra tipo de corrupción.

Quisiera agradecer a Giuliana Agurto, experta comunicadora y coordinadora general del homenaje a la PRENSA NACIONAL que rindió la Universidad Ricardo Palma por su invitación a este encendido y quemante debate: LOS VALORES.

Quisiera también agradecer a la PRENSA NACIONAL ahí presente por haberme honrado con su generosa invitación a pronunciar las palabras de agradecimiento en nombre de todos os periodistas de la prensa nacional ahí presentes. Muy honrado por este significativo encargo y muy contento con una prensa libre e independiente, pero al mismo tiempo marcada por la libertad y la responsabilidad como impulso a la profundización de la democracia al servicio de todos, de preferencia los más débiles. Ha sido un honor y un gusto enorme verlos a todos juntos.