domingo, 25 de noviembre de 2012

HAY QUE ESTAR SIEMPRE VIGILANTES


HAY QUE ESTAR SIEMPRE VIGILANTES

JESUS JIMENEZ LABAN

En un abrir y cerrar de ojos se fue el año 2012. Ya no falta casi nada para Navidad, el momento de la familia y para los festejos de Año Nuevo 2013. Es momento del balance en la vida doméstica, profesional, pública o empresarial. 

Pero vivimos en un mundo en movimiento. Todo cambia, todo empieza, todo termina, todo vuelve. Así lo vemos en la naturaleza y somos todos parte de ella. 

¿Quién no se alegra cuando reverdecen las plantas y las flores alcanzan su máximo esplendor en primavera como un anuncio de la llegada de un verano que muchos vemos con entusiasmo, alegría y optimismo. ¡La Playa! ¡Los nuevos proyectos! ¡Las grandes decisiones!

Así es la vida, tiene un invierno, un otoño, una primavera y un verano. Los problemas pasan, llegan las soluciones y todo queda atrás. 

Esto no que quita el imperativo de permanecer siempre vigilantes, eso sí, porque nadie tiene controlado su reloj biológico. 

Con un mundo en movimiento, como hemos visto, podemos decir al inicio del año -por qué no desde antes de las fiestas- que iniciamos una vida nueva, con nuevos sueños, nuevos proyectos, nuevas formas de de crecer, de ayudar a la gente, empezando por la familia. 

Todos tenemos derecho a ser felices.

No hay que pensar en el fin de los tiempos -nadie sabe cuándo llegarán- ni prestar oídos a los rumores o los chismes o fijarse en los defectos de los demás ni en todo lo que de un sin sentido a la vida, sino en hacer cosas cada día buenas y mejores. Vivir cada día como si fuera el último día: crear vida, construir diálogo y cerrar las heridas para un existir más justo y digno en la sociedad.

Y, por supuesto, perseverar, no con tristeza o desesperación sino con gozo y serena alegría. No debemos perder la confianza en el Omnipotente. Dios los bendiga.