lunes, 14 de mayo de 2012

EL PASO DEL PODER AL CIUDADANO


CONGRESO DE LA REPUBLICA: EL PASO DEL PODER AL CIUDADANO
Jesus Jimenez Laban

No sé exactamente si ésta es una impresión de muchos, pero veo que nos estamos mirando al ombligo y dejamos pasar muchas cosas que ayudarían a engrandecer el país. No veo, por ejemplo, una sinergía clara entre políticos y empresarios unidos en una misma visión. Y, quiérase o no, los planificadores que planifican el futuro del Perú son los congresistas. 

¿Para qué quisiera esa sinergia un ciudadano de a pie y otro "pata al suelo"? Para que le ayuden a solucionar sus problemas cotidianos en el trabajo y en los estudios. Sólo en eso hay mucho por hacer en el Congreso. Esa sería la agenda pendiente: el paso del poder al ciudadano, haciendo cosas por él, con él y para él. 

Obviamente, me refiero al tiempo perdido, las horas hombre perdidas o lo que dejan de ganar los negocios porque transportarse en Lima -sea con carro propio o micro- demora tres o cuatro horas para llegar a la fábrica, la entidad pública, la universidad, el colegio. Sólo en este punto están involucrados millones de peruanos y nadie hace nada de manera conjunta. Y la solución debe salir de un trabajo de equipo -entre políticos y empresarios.

Como dice el valorado y respetado escritor Roberto Caro, premio Pulitzer 1975, el poder político está en los políticos pero hay otra gente que tiene también poder por sus ideas, iniciativas, proyectos. Parte de esto es pensamiento de Caro, tiene razón. Si se resoviera este problema que representa, segun el Banco Mundial, perdidas cuantiosas para la ciudad la popularidad del Congreso subiría como la espuma. Y, con el uso de poder, se gestionaría leyes más modernas.  

El poder político es el uso del poder del gobierno -no sólo de un partido sino de todos- y éste sube o baja en la medida que de soluciones a los problemas simples y cotidianos del ciudadano. El Congreso tiene una veintena de comisiones y todas ellas deberían estar coodinadas y concertadas en el objetivo numero 1: solucionar los problemas de la gente. Más tarde o más temprano lo que va a evaluar el ciudadano es cómo está funcionando ese poder político en beneficio del ciudadano. 

En una democracia el poder viene de la urnas y la gente tiene derecho a pedir cuenta porque para eso voto por alquien en quien confió. Son los congresistas los únicos autorizados por la ley para construir un emparrillado legal para desechar la chatarra burocrática que hace más lento, pesado y laberintico y el funcionamiento del país. 

Quizás soy un ignorante -no conozco todos proyectos en cartera- pero la prioridad es construir esa alianza entre políicos y planificadores para constuir los cimientos del Perú moderno del siglo XXI. Y una forma de empezare es poner orden en la densidad de la población, el tiempo de viaje y los enclaves de producción y conocimiento (universidades, colegios, centros de innovación) a donde concurre el ciudadano. Es ordenar el país con leyes modernas para encausar los nuevos ingresos del Perú y proteger mejor la dignidad y los derechos de las personas. 

No todo el tiempo se puede poner 200 microfonos a un personaje por las cosas escandalosas que hizo, sino poner atención en lo importante (en los deberes, derechos y soluciones prácticas) que en los urgente, una noticia de impacto para aumentar equivocadamente popularidad, poder político. El país marcha por una vía distinta. 

No podemos perder el tren de la historia. Usemos la astucia políica para sacar adelante una agenda legislativa por el Perú, con el Perú y para el Perú.