sábado, 13 de marzo de 2010

LA TRANSFERENCIA DEL PODER



CAMBIO DE MANDO
JESUS JIMENEZ LABAN
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Un valorado y respetado comentarista, afirmo hace poco por una cadena internacional que al nuevo presidente de Chile Sebastian Piñera - por el solo hecho de ser multi millonario - no le gusta que lo miren desde arriba. Piñera, introdujo las tarjetas de crédito a Chile , creo las AFP y es propietario de una línea aérea. Claro, se refería a que el estilo del nuevo presidente no aguantará insultos de algún mandatario ni frases altisonantes porque el -según el analista- tiene otro temperamento.
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Sin embargo, según varias opiniones, a Piñera no le característico un aire temperamental –como lo profetiza el analista- sino crear un clima de acercamiento con sus homólogos para alcanzar juntos la unidad de la región golpeada por la crisis financiera e ideologías extrañas. En su campaña ha trabajado duro para unir su imagen de adinerado con el hombre de a pie sin que ello quite el éxito de sus negocios. Así, deportivamente ha empezado a romper el hielo jugando al futbol con Evo Morales, presidente de un país altiplánico con quien le conviene fumar la pipa de la paz porque el gas de Bolivia son el nervio y el musculo de la industria chilena siguiendo una visión estratégica. Aunque no estuvo en el mismo partido el Presidente Alan Garcia, su presencia en la ceremonia de cambio de mando ha contribuido a la distensión, en tanto diplomáticos peruanos estudian cuidadosamente el nuevo escenario.
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Poco antes de la transferencia del poder en Chile (de Bachelet a Piñera) tuvo lugar la presentación de la contra-memoria elaborada por el país del sur como respuesta a la memoria presentada por Peru en el proceso que se sigue nuestro país sobre el diferendo limítrofe ante la Corte Internacional de la Haya. Es una muestra, como ocurre en la mayoría de los países, de la continuidad de la política exterior. Los fundamentos sólidos que dice Chile tener –los mismos que ha expuesto en respuesta a la memoria de Perú- no parecen ser un obstáculo a las relaciones comerciales ni de buena vecindad entre ambos países, más aun en un clima de distensión cuando la mano humanitaria de Peru se ha extendido hacia Chile devastado por el terremoto de febrero último.
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Acaso la tragedia se ha convertido en el gran bálsamo de una acalorada controversia diplomática que, en algún momento, inquietó seriamente a inversionistas, empresas, diplomáticos, académicos y políticos. Acaso un desastre de la naturaleza sea un factor de alianza estratégica en peruanos y chilenos en términos comerciales por la conquista de los mercados más lejanos.
Para muchos, resulta difícil pensar en la recuperación de Chile en menos de cuatros años –el tiempo que durará el mandato del nuevo presidente Sebastián Piñera-, tras un primer balance de pérdidas cuantiosas por paralización de centros mineros y la destrucción de 1.5 millones de viviendas. Un pálido balance es el que refleja el ministro de Finanzas Felipe Larraín cuando habla de daños a la infraestructura que van de 20 a 30 billones de dólares.
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Nadie podrá olvidar por mucho tiempo el hercúleo esfuerzo que logró una mujer de centro izquierda –la primera presidente de Chile Michell Bachelet- en reducir la pobreza de 43 por ciento a 13 por ciento, lo cual explica, en gran parte, la enorme popularidad que la acompaña y respalda al dejar el palacio de La Moneda. Reducir la pobreza es atenuar la desigualdad, hacer que más pobres mejoren su calidad de vida y esto es lo que le reconoce el pueblo chileno a quien continuó la obra de gobierno de sus predecesores, de la misma tendencia política, con quien también se cierra un largo y productivo ciclo de concertación. Chile muestra un sector público eficiente y robustos ahorros.
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Con las graves secuelas del terremoto y una gran parte del centro y sur en escombros, Chile tendrá que redoblar o, quizás, triplicar esfuerzos para no alejarse de su meta principal –declarada por el nuevo presidente de derecha Sebastián Pinera- cual es convertirse en la primera potencia económica industrial a la altura de las potencias mundiales, crecimiento anual de 6 por ciento y creación de cientos de miles de empleos. Si bien su ingreso per cápita subiría en los próximos años a de US$ 12 mil a US$ 24 mil –no muy lejos del promedio estadounidense de US$ 36.000-, no será muy fácil continuar con el ritmo descendente de las cifras de pobreza. La expectativa del mercado es que el país emitirá más deuda para financiar la reconstrucción de carreteras, puertos, hospitales y cientos de miles de viviendas . Pronto habrá que ver como el nuevo piloto conduce la nave del estado chileno.
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Andres Oppenheimmer, CNN

Washington Post, Aftershocks a reality check for Chilean President Sebastián Piñera

The Wall Street Journal, Chile Stocks End Mildly Higher,Recover From Post-Quake Jitters

Patricio Navia, New York University