domingo, 27 de septiembre de 2009

EN NOMBRE DE LA DEMOCRACIA

LA DEMOCRACIA
Jesus Jimenez Laban


En medio de reiterado toque de queda en Honduras, al borde de una convulsión social luego de ser depuesto su presidente constitucional Manuel Zelaya, se espera una salida a la crisis en medio del diálogo, la ecuanimidad y la razón sin más sacrificios humanos. Bajo el argumento de que el Zelaya buscar tomar por asalto la Casa Presidencial con el apoyo de medio millón de personas, el gobierno de facto implementa esa medida de fuerza.
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El primer toque de queda cerró bodegas, mercados y comercios. Inusualmente, esta medida de excepción parece que no asustó a la gente que con el estómago vacío salió a las calles en busca de alimentos lo que le costó disparos al cuerpo por las fuerzas del orden. Aunque nada justifica el vandalismo, en medio de protestas muchos protagonizaron saqueos a supermercados, actos de violencia en cajeros y bodegas, lo que termino en centenares de heridos en los hospitales que carecen de implementos médicos para sofocar la emergencia.
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Las autoridades de facto han mostrado los dientes de la dictadura no sólo con este escenario sino con embajadas –especialmente la de Brasil donde se encuentra refugiado Zelaya- sitiadas por militares que, como se sabe, gozan de estatus extraterritorial y, por tanto, son tratadas como parte del territorio del país al que pertenecen. Las misiones diplomáticas de Argentina y Brasil protestaron enérgicamente luego de que el gobierno de Roberto Micheletti dispusiera el corte de los servicios públicos - agua y electricidad- en sus sedes, lo cual se elevo como queja ante el foro de las Naciones Unidas.
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Fue luego que la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyas misiones desfilaron ante el golpista Micheletti, no fuera escuchada en su llamado al retorno de la democracia golpeada por un puñado de militares que han puesto como careta a un grupo de civiles que alega tener fundamentos constitucionales para seguir en el poder.
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En tanto, la comunidad internacional empieza a preguntarse si funcionará la estrategia conjunta –Brasil, Arias y la OEA- para lograr una salida definitiva de la crisis. Todo indica que para que no haya divorcio entre el derecho interno y el derecho internacional, es importante, como sostiene la OEA, llegar a un arreglo en una mesa de diálogo en el marco del acuerdo de San José.
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Honduras está al borde de una guerra civil, pero el gobierno de Micheletti no colabora en el dialogo, según denuncia del propio Oscar Arias, presidente de Costa Rica que cuenta con el apoyo de la OEA y del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
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La propuesta inicial de Arias fue abandono del poder por Micheletti y amnistía a los golpistas, la restitución de Zelaya como presidente constitucional y permanencia en su cargo hasta Enero debiendo ser éste quien convoque a elecciones presidenciales en las que se prevé la participación de cuatro candidatos: Elvin Santos (Partido Liberal), Porfirio Lobo (Partido Nacional), Felícito Avila (Democracia Cristiana) y Bernard Martinez (Partido Integración y Unidad)
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Micheletti ha dicho que está dispuesto al dialogo, pero se muestra intransigente en el retorno de Zelaya al poder, revertir la orden de detención contra él, pese a la presión de los organismos internacionales.
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No se trata de defender a las personas sino de poner en resguardo los fundamentos democráticos, entre ellos la soberanía popular, el derecho a votar y ser votado, la vigencia real de los partidos, la libertad de expresión y el respeto de los derechos humanos.