domingo, 29 de abril de 2012

VRAE: HORA DE SUMAR POR LOS NIÑOS Y POR LA PAZ EN TODO EL PAÍS

VRAE: HORA DE SUMAR POR LOS NIÑOS Y POR LA PAZ EN TODO EL PAÍS
 Jesus Jimenez Laban
No se ha borrado aun en las mentes de algunos aquello de que Perú es un país donde cualquier cosa puede pasar. Y, a veces, son situaciones límite que hieren la sensibilidad de... los peruanos. Y seguramente muchas familias sienten lo mismo porque aman al Perú y sueñan con un mejor futuro para sus hijos.

Nadie, creo yo, dejará de conmoverse al ver a los padres de los policías desaparecidos y que sienten que lo han perdido todo al no encontrarlos, pese a los esfuerzos de sus compañeros de armas. Y es conmovedor escuchar otra vez al corneta con sus notas fúnebres frente a los muertos y deudos. Nadie, qué duda cabe, puede tolelar ni dejar de lamentar el secuestro, reclutamiento, adiestramiento de niños y mujeres por el narcoterrorismo. Ni, mucho menos, la cobardía de usarlos como escudos humanos en la guerra que se ha desatado en el VRAE, zona minada como en una guerra convencional, pero no convencional en escenario de emboscadas porque es enemigo agazapado que nunca pelea frente a frente, comentan estrategas..

Los expertos hablan en su balance de 11 uniformados caidos desde Enero y 9 desde el secuestro de trabajadores del Consorcio. Y al factor sorpresa -siguiendo a los mismos expertos- se suma un terreno de combate -enmarañado y minado- que no se conoce, salvo que se reconstruya una alianza con la población.

Si están los peruanos del lado de la paz, como ocurre en su inmensa mayoría, no interesa cómo piensan, qué religión profesan o a qué condición económica pertenecen. Es hora de poner el hombro -la participación es lo que importa para hacer país. La situación requiere eso: mostrarse activos en lo real y en lo virtual. Y en el VRAE es hora de sumar por los niños. Y de no echar gasolina a la candela. Y no parar hasta rescatar de la oprobiosa esclavitud infantil a todos los niños, adolescentes y mujeres tal como se hizo en Sierra Leona y el Congo, segun refieren especialistas.

Basta solo escuchar ese terrible testimonio de una mujer liberada para justificar una estrategia de protección, tratamiento sicológico y reinserción social de un número indeterminado de niños indefensos, maltratados y hambrientos. Nadie sabe el numero ni el tamaño de esta tragedia, segun expertos de Defensoría del Pueblo. Y para ello se requiere -segun se ha dicho- ahondar la política de control de lavado de activos al mismo tiempo una alianza estratégica con comités de defensa de la población, construir la presencia del estado con más trabajo, salud y educación ahí desde donde la bandas armadas se llevan a los niños con el engaño de una mejora económica e increiblemente con consentimiento de los padres, como se ha denunciado.

Esa alianza con la gente debe pasar por hacer entender que no es la violencia de los 80 sino un cóctel explosivo derivado del narcoterror "desideologizado", según los profundos estudiosos del tema. Y, por tanto, el Estado asegurar de manera sostenida en el tiempo proteccion y asistencia e inversión social con la solidaridad internacional, capitalizando la oportunidad de la condena hecha por UNICEF (ONU) respecto del secuestro de menores que viola la Convencion de los Derechos del Niño. Por cierto, un crimen de lesa humanidad. Y, por supuesto, aliados con los pobladores, que conocen el terreno, las sacrificadas fuerzas del orden tendrán un camino directo para la acción sin terreno minado ni emboscada, como advierten otros especialistas.

Ningún político, empresario, funcionario, militar, policia, profesional puede olvidar estos cuatro pasos si busca convertir las ideas en acciones: 1.- Levantamiento de información 2.- En base a esa información, olfatear los nuevos peligros y riesgos antes que se conviertan en crisis 3.- Tormenta de ideas con aporte de todos en general 4.- Llevar a la práctica las mejores ideas. Y como todo plan, nada debe ser fijo, todo debe ser móvil.

Desde una óptica profesional de "crisis y riesgos", esto significaría nutrirse de la mayor cantidad de datos, informacion, experiencias y conocimiento para conocer el tamaño del enemigo. Teniendo ese arsenal de información, estar preparados no sólo para reaccionar ante el ataque (actitud reactiva) sino para prevenir nuevos hechos lamentables (actitud proactiva). Esto llama a todos a ser parte de una nueva cultura de prevención contra la violencia. 
Este concepto que parece simple (se dice la estrategia, pero nunca la táctica) podría evitar falta de reflejos cuando enemigo toma por sorpresa, pero al mismo tiempo tener una mapa sobre la mesa sobre posibles escenarios, aunque muchos ya no ocurran si se logra un control preventivo, siguiendo un marco lógico de los hechos, pasando del árbol de problemas al arbol de soluciones. Dejar de hablar de problemas y construir soluciones.

Y a la vez significa aprender a escuchar todas la voces del interior del pais y del exterior porque todas suman, nunca restan para debilitar y vencer al enemigo, incluso las críticas porque permiten visualizar mejor el campo. Eso supone que el sistema de defensa, la sociedad civil y los ciudadanos deben asistir al país en una permanente tormenta de ideas para evitar que los riesgos (esos peligros que se ve venir) se conviertan crisis con bajas humanas y saldos materiales que lamentar (queda pendiente una opinión sobre la nueva agencia de compras).

La selección de las mejores ideas debe ser atribución de un solo comando, una sola cabeza, pero con oidos a todos los sectores. Y esto debido a que ningún plan en el mundo sale como uno lo escribe en el diseño. Siempre habrá cambios y por tanto nuevas ideas para oxigenar las nuevas decisiones para salvar vidas, devolver seguridad y proteger la libertad con la propiedad.

No pongo en duda que esto ya fue pensado por las autoridades y la gente de buena voluntad que está poniendo el hombro porque hay que entender de una vez que la paz es tarea de todos, nadie puede criticar destructivamente desde el balcón, salvo mejor parecer. Cuando se trata de esfuerzos por la paz, no hay ideas malas. Hay que juntar las mentes más lúcidas para implementarlas de la mejor manera.


Es hora de aportar, de construir coexistencia de las mejores ideas, de generar soluciones creativas y de sumar. Y desde la trinchera de la prensa, actuar, como lo saben todos, con libertad irrestricta pero con responsabilidad. Que por una obra imprevista del bien, el Plan de largo plazo en favor de la infancia rinda frutos y que la paz vuelva a todo el país. Dios bendiga al Perú.