sábado, 2 de mayo de 2009

¿COMO ESTA PREPARADO EL RESTO DEL MUNDO PARA COMBATIR EL VIRUS N1 H1?



VIRUS N1 H1?

Jesus Jiménez Labán (*)
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Cuando el 25 de abril de 2009, la Organización Mundial de Salud declaró una alerta al mundo por la aparición de la influenza “porcina” – ahora simplemente influenza A H1N1- , muchos recibieron con preocupación tal revelación. Con el pasar de los días, la situación se complica. Al momento de escribir este artículo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta 898 casos de infección por influenza en 18 países.
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Del total corresponden 506 casos humanos confirmados, incluyendo 16 muertes en México, en tanto que el gobierno de Estados Unidos ha reportado 226 casos, incluyendo una muerte.
Sin pérdidas humanas, los países que confirman casos de gripe porcina son Austria (1), Canadá (85), Hong Kong (1), Costa Rica (1), Dinamarca (1), Francia (2), Alemania (8), Irlanda (1), Israel (3), Italia (1), Países Bajos (1), Holanda (1), Nueva Zelanda (4), Corea (1), España (40), Suiza (1) y Reino Unido (15).
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En tanto, la OMS no recomienda restringir los vuelos regulares ni cerrar las fronteras. Basados en la experiencia con el SARS, neumonía atípica que apareció en China en 2002, los científicos creen que esto no tendría mayor efecto en el combate del virus, pero sí consecuencias perversas para la comunidad global. “Los viajeros pueden protegerse a sí mismos y otros seguir las recomendaciones para prevenir la propagación de la infección”, sugiere.
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Por el lado de la salud, la reacción es rápida. Por el lado financiero, el Banco Mundial ha movilizado US$ 200 millones para atender la emergencia en México y coordina para aplicar las lecciones aprendidas por los países que han enfrentado este tipo de emergencias con el SARS y la gripe aviar.
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“Es más prudente que la gente infectada postergue sus viajes y las personas con síntomas continúen su viaje en busca de atención médica, siguiendo la guía las autoridades de cada país”, sostiene la OMS.
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La recomendación elemental es lavarse las manos con jabón y agua con regular frecuencia. Sin embargo, hace notar que no existe riesgo en el consumo de carne de porcino, siempre y cuando esté bien cocida, ni productos enlatados.
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Hay que recordar que el virus N1H1 se transmite de persona a persona antes que se presenten los síntomas. La estrategia es identificar rápidamente los casos y suministrar una atención médica apropiada más que pretender parar la propagación del virus a nivel mundial.
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The Boston Public Health Commission (BPHC), la comisión de salud de la Universidad de Boston, recuerda estos síntomas que deben poner alerta a cualquier ciudadano global: sorpresiva fiebre, tos, dolor de músculos, dolor de cabeza, escalofríos y debilidad general. En los casos severos, algunas personas han sufrido diarreas y vómitos.
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Entonces, el éxito de cualquier campaña es responder con rapidez a la emergencia. El CDC, el centro de control y prevención de enfermedades de los Estados Unidos, por ejemplo, mantiene alerta a la población en tres cosas: cuándo cerrar colegios, cómo cuidar a los pacientes en casa, en qué momento cancelar espectáculos públicos y cómo activar un plan de contingencia a través de una estrategia nacional que incluye a las comunidades de los 50 estados. Para ello, considera indispensable la ayuda de la población, los negocios, las fábricas, los colegios –a través del voluntariado- para reducir la velocidad en la propagación del virus.
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Es evidente que los países ricos están mejor preparados que los países pobres en términos de sobrevivencia, diagnóstico, disponibilidad de tratamiento y distanciamiento social.
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Aunque no se puede medir aún el impacto económico del virus, el Banco Mundial sostiene que la economía no es la medida de todas las cosas porque una buena salud de la población es desarrollo, prioridad número uno entre los estadistas.
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A juzgar por las pandemias de otras épocas, los efectos se traducen en menos acceso a los servicios de salud de los pobres, reducción del comercio, impacto en la migración y el turismo, pero todo depende de la duración, la escala, la naturaleza y la duración de esta crisis.
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(*) Presidente de Centrum Laban