miércoles, 10 de junio de 2009

EL PERU NO DUERME




EL PERU
Jesus Jiménez Labán (*)

Los conflictos sociales se apoderan del país. Es un mal síntoma que en menos de un año los conflictos se hayan duplicado de 104 a 250. Esto, según el reciente reporte de conflictos sociales de la Defensoría del Pueblo, alarma y llama a una reflexión seria y profunda.
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Cabe precisar que de acuerdo con el Reporte de Conflictos Sociales de la Defensoría del Pueblo, el 71% de los conflictos socioambientales activos, hasta el mes de abril, correspondía a situaciones originadas en torno a la actividad minera, el 8% está asociado al sector hidrocarburos, el 7% está referido a residuos sólidos y saneamiento, 5% a los recursos energéticos, 2% a recursos hídricos, entre otros.
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La pregunta es ¿cómo es que se han duplicado los conflictos? ¿Es que falta una buena estrategia de negociación? ¿Se nos está yendo el control de las manos? La democracia participativa, evolución natural de la democracia directa y de la democracia representativa, exige que el gobernante, que es el mandatario, escuche a los ciudadanos que con su voto ha puesto a todos en los cargos públicos.
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En medio de este torbellino –independientemente de su justicia o no- tocamos temas sensibles como el número de muertos que dejo la violencia política, las comisiones de las AFPs, la derogatoria de normas que son el corazón del acuerdo de libre comercio Peru-Usa. Junto con ello, -sea por desidia, sea por negligencia o por no haber cerrado bien antes un conflicto-, hay sectores que pretenden atacar la vena yugular de la energía, interrumpiendo en la Amazonía el oleoducto que abastece a una tercera parte del país y se bloquea las carreteras hacia los asientos mineros.
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También se ha interrumpido el paso a los turistas a Macchu Picchu por la una huelga de agricultores que reclaman por la reciente ley de recursos hídricos. De ahí hay un solo paso al desabastecimiento y a la mala imagen como país y con ello el malestar social y la caída de divisas. Entonces, uno se pregunta si hay gente interesada en mover el avispero o las cosas salen por arte de magia.
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Muy a mi pesar, es evidente que hay una crisis de gestión pública. La autoridad local y la regional han sido rebasadas por las demandas sociales, incluyendo los esfuerzos ingenuos de algunos ministros. No hay un muro de contención que prevenga y concilie –como recomienda la Cámara de Comercio de Lima-, lo cual deja la puerta abierta para que el conflicto estalle en el Consejo de Ministros.
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La solución pasa por el diálogo que debe mantener a raya la soberbia de no hablar y no bajar al llano. La violencia, la candela y la pedrea no harán sino agregar más gasolina al conflicto. Eso es malo porque la factura la pagamos todos.
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Ya nadie sabe en quien creer. En el mundo nadie se atreve a hacer pronósticos. Pero aquí en el Perú –ojala fuera cierto- las autoridades del Banco Central de Reserva pronostican que el fin de la recesión se acerca y defienden como exitosas las políticas monetarias y fiscal expansivas sin dejar de recomendar la difusión de los créditos hipotecarios en los segmentos C y D como locomotoras del crecimiento.
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El Dr. Pan Wei, padre de la apertura económica de China habló hace poco ante la comunidad peruana de exportadores. El también profesor de la Universidad de Pekín, señala entre los desafíos principales en su país, reducir la brecha entre las poblaciones urbanas y rurales. Reducir la corrupción y la contaminación ambiental. El destacado politólogo y economista, reconoce que hay estabilidad económica en el Perú, pero “existe una división y falta de consenso respecto a qué rumbo seguir para continuar con ese crecimiento”.
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Esto supone que no hay sentido de futuro, es decir, las diferentes fuerzas políticas adolecen de una prospectiva –ni siquiera el Ceplan se pone de acuerdo- para que todos empujemos el coche en la misma dirección. Uno de los objetivos del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico es constituirse en el espacio institucionalizado para la definición concertada de una visión de futuro compartida y de los objetivos y planes estratégicos para el desarrollo nacional armónico, sustentable, sostenido y descentralizado del país.
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¿Por qué no apurar las concesiones en puertos, carreteras y aeropuertos que aceleren el crecimiento del país? En medio de esta crisis financiera, la peor parte la llevan los exportadores de textiles, confecciones y agroindustria, en tanto que en el sector laboral se producen despidos en estos sectores, algo que mueve a la autoridad a la reconversión laboral. Se quiere capacitar a la gente que queda sin empleo –vía Sencico o Senati- para que migren a otros sectores para que la crisis no les quite el pan de la boca a sus familias.
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Los únicos países que exhibirán al crecimiento por sus fundamentos sólidos son Perú y China. No podemos retroceder dando el espectáculo al mundo de una república bananera –que no somos por hartas razones- de manera que aquí hay que cerrar filas para mantener a cómo de lugar nuestro grado inversión, es decir, que los inversionistas vean y comprueben que disminuye y no sube el riesgo país. El Estado peruano no tiene todos los recursos para atender las necesidades de educación, salud, nutrición y seguridad de la población vulnerables. De ahí la importancia de la inversión extranjera que trae empleo, desarrollo y progreso, cuando hay sentido equidad y responsabilidad social.
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Para proyectarnos al futuro hay que conocer el pasado. Nada asegurará la cohesión del país si no tomamos conciencia que el problema actual –que amenaza con una convulsión social en la selva y el sur- empieza y termina por los reclamos socio ambientales vinculados a la extracción de los recursos naturales. Con el consenso de todos, debemos decidir el curso correcto de las cosas para evitar una polarización política del Perú.
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Tenemos que darle al Perú liderazgo con estabilidad, difusión de valores en las esferas públicas y privadas, profundizar la democracia y defender la gobernabilidad sostenida en el tiempo teniendo en cuenta la visión de largo plazo. La agenda nacional no resistiría anteponer los intereses personales o de grupo a los intereses del país. Lo insensato es generar incertidumbre; lo sabio, confianza.
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(*) Presidente de CENTRUM LABAN